Donde poner nuestra inteligencia y creatividad. La tecnología como herramienta de transformación

La tecnología como herramienta de transformación

¿Somos creativos cada vez que replicamos modelos y procesos ya existentes?

Esta vez comenzamos con una pregunta con el fin de interpelarnos en nuestra cotidianeidad, comodidades e incluso, convenios con cierta seguridad en nuestro estatus quo. Una pregunta que nos vuelve temerosos a movernos hacia lo que no conocemos pero que sabemos es necesario. Hacer un aporte que sea parte de la suma de pequeñas flechitas, en la que todas juntas generen una gran fuerza transformadora capaz de generar un salto de estado a una nueva realidad. La quietud, y la contemplación conservadora que busca resolver problemas sin romper con las premisas dominantes impuestas y defendidas muchas veces inconscientemente por nosotros mismos, nos lleva a retornar siempre a las mismas premisas que mantienen las estructuras y construcciones, que no escapan al mundo que nos oprime. La tecnología se presenta y se ofrece como algo mágico, autónomo, con capacidad propia de transformación, pero no es más que un títere de sus creadores, patrocinadores y dueños. Se convierte como un dios estático que es venerado por sus supuestas cualidades que no son más que las impuestas por el poder. Los poderosos controlan los fines de ese dios, que no trata de ocultar la evidente y bien defendida ambición de la maximización de sus beneficios, las ganancias y la soberanía de su poder.

Es necesario crear transformando lo existente, utilizando y partiendo de lo existente, en la realidad en que estamos inmersos para caminar en sentido a la búsqueda de la justicia. Para ello, es necesario poner en práctica lo que creemos tener como certezas para transitar la transformación de nuestras verdades o constatar las existentes por medio de la praxis social, el estar con y rehacer desde quienes no tienen lugar en el mundo hegemónico. Mundo de conveniencias para unos pocos y sus clanes. Hay que dejar la idealización de hacer lo que está establecido, lo que se conoce, y para ello no hay otro camino que el amor. Amor al mundo y a la humanidad, para ello debemos dejarnos revolucionar nuestro interés por medio de la convivencia con el menesteroso que no tiene opción, los que sufren, y que de esta manera sus necesidades y negaciones del mundo hacia ellos se hagan propias. Al hacerse propias, nuestra visión de la realidad será desenfocada o más bien reenfocada en la búsqueda de soluciones y acciones que subsanen las injusticias y las estructuras de dominación y abuso.

¿Ello implica partir de cero o desarrollar soluciones en contextos de erradicación de pobreza?

Efectivamente no. Por un lado, la presunción que podemos remover y deconstruir la realidad dominante en un abrir y cerrar de ojos, para poner en movimiento y aplicación una herramienta o un producido, es una falacia. Los contextos sociales y culturales determinan o condicionan la aplicación de una solución. Es más, puede ocurrir que la misma sea utilizada de una manera adversa a sus fines originales o idealizados. Se requiere la regeneración de un nuevo contexto a partir de lo existente, a través de la educación y el desarrollo. Ello no implica que deba ser impuesto desde arriba, sino que, como pequeñas luces, iluminen un nuevo caminar. Partiendo de lo que se tiene (y transformando las herramientas para darles un nuevo uso)  pueden ser utilizadas en el desarrollo de las nuevas alternativas. Si utilizamos las herramientas con una ideología intrínseca dominante los resultados serán adversos o replicarán lo ya conocido y dominador. En este sistema hay que evitar los procesos que caigan en idealizaciones o construcciones que recreen un nuevo contexto, pero a su vez dominante u opresivo en una nueva versión, inclusive aun que se crea que se está trabajando para la justicia y el bien común. Para no caer en ello es necesario que las acciones surjan en convivencia con las comunidades dolientes y sus realidades. Por medio de la praxis cotidiana en un proceso de acompañamiento que busque el empoderamiento comunitario, y como tal la pluralidad en el valor comunitario de la individualidad y la libertad. El diseño y la inteligencia deberán estar gobernadas por las experiencias ganadas en la aproximación al otro, la vida plena y el cuidado. En un mundo dominante, centrista y por ende dualista y disociado, es lógico que nos lleve a pensar que los diferentes saberes y sensibilidades deben actuar cada una en forma independiente, separada y hasta con cierta pureza. Sin embargo, la praxis social sentipensante y amorosa, nos enseña a comprender la unicidad de la humanidad en la multiplicidad que lo conforma. En una razón que no reniega de su cuerpo, y que comprende la complejidad de los diferentes aspectos del conocimiento y la cultura en un entrelazar y entremezclar de los sistemas que creemos reconocer. En una vinculación y asociación entre todos ellos. Las barreras que construimos entre seres humanos también nos dividen en nuestra comprensión de la realidad. Nos fragmentamos, y en esas fragmentaciones construimos e idealizamos verdades bajo nuestros propios fundamentos y sesgos. Así como nosotros necesitamos desfragmentarnos y unificar nuestro mundo, de la misma manera debemos desarrollar tecnología para que esta a su vez pueda ser aplicada de la misma forma. Qué dichos despliegues y usos de tecnologías recreen espacios donde las minorías (en especial las marginadas) puedan utilizar las herramientas para el desarrollo de su mundo en función de sus realidades. Realidades que necesitan ser cambiadas, pero comprendiendo el valor de su propia cultura, historia, idiosincrasia y tiempos. Las mismas premisas del acompañamiento a la comunidad marginada deben ser recreadoras de técnicas, haceres y dinámicas pedagógicas de proyectos escuela. Es decir, que por medio de abrirse a un hacer comunitario, las acciones solidarias de desarrollo tecnológico se conviertan en espacios de educación práctica y creatividad. Esto no implica de manera teórica que se participe en procesos que requieren de un conocimiento elaborado dentro de la tecnología a los sectores marginados, todo debe ser en la medida de lo posible. Pero sí, obviamente, otros aspectos como ser humanos, de conocimiento propio de la comunidad y su realidad, y otras formas.

A veces creemos que el lema: “hacer con y desde” implica tratar de someter a otras personas las cuales tienen sus necesidades a un proceso de desarrollo de conocimiento, cuando en realidad cada persona y cada grupo tiene sus tiempos y su libertad de actuar según sus necesidades. Si ponemos el conocimiento tecnológico o el de sus herramientas en un pedestal, como lo hace el mercado, entonces pensaremos que este conocimiento es superior al que se crea en la convivencia amorosa y popular, y no es así, son expresiones diferentes de una misma humanidad. Una humanidad que nos enseña a optar preferencialmente por los sin poder, los marginados y empobrecidos. Hay que tener cuidado en estos procesos de no convertirse en un vulgar ladrón de conocimiento, donde para colmo el conocimiento comunitario se vuelve individual bajo la mirada del acompañante (o investigador, en el caso de una visión institucionalista) el cual procesa la información desde su visión, da forma de lo elaborado a un “producto”. Este producto se difunde y/o se convierte en mercancía de conocimiento y vuelve al mismo sector marginado como una imposición cultural ajena a sus necesidades y contexto del grupo. Debemos actuar por amor, y con afecto desarrollar desde nuestros amigos, desde un nosotros que cuide y nos cuide, que nos valore y valoremos. Y desde allí dejar expresar una nueva inteligencia, que deje de lado las avaricias y exclusividades del mercado, que transforme relaciones y formas de relacionarse, y que se ponga al servicio de la creatividad de soluciones transformadoras de personas y por ende de corrosión de estructuras deshumanizadas.

En un proceso de aproximación, aceptación del acompañante a la comunidad, y en la convivencia que se desarrolla se perciben aspectos comunitarios que requieren ser criticados, otros que necesitan ser revalorizados y aportes que pueden ser brindados desde un afuera que ahora es un estar dentro. Sobre todo, de la vida familiar que se comienza a ser parte; las acciones que creemos necesarias no siempre son posibles y requieren que sin ser descartadas, se abra un contexto para desarrollarlas. En ese caso, las idealizaciones se ven confrontadas por la práctica y el amor al hermano y hermano en desventaja, y ello nos obliga a replantear nuestros pensamientos y quizás podríamos decir a reubicarlos o reelaborarlos desde el caminar conjunto. Ese andar, como par, implica también el: dar visibilidad y colaborar en la resolución de los aspectos injustos de la misma comunidad acompañada. Si no caeremos en un romanticismo y, al mismo tiempo, también lo que creemos estará contenido en nuestras propias idealizaciones. La creación inteligente debe nacer de la actuación y dinámica social afectuosa, despojándonos de los idealismos y vernos como ciegos que necesitamos palpar, descifrar e interpretar las vivencias, convergiendo nuestro pensamiento hacia la realidad práctica. Pero, sin embargo, teniendo en claro que dichas originalidades no representan una verdad absoluta, y que antes deben ser replanteadas  nuevas situaciones y contextos políticos, sociales, geográficos, etc…

Desarrollar desde el margen no implica someter a las personas y a la creación a un proceso de carencias y necesidades como si ello fuera parte de un ritual. Debe tratarse de recrearse espacios de desarrollo saludable, aunque esto no siempre es posible, pero si sano y digno. Por experiencia las acciones sociales que nacen de la marginalidad (uso aquí la palabra acción social en el sentido amplio de hacer una acción que nazca de la convivencia social con la comunidad relegada) se desarrollan en un ambiente de muchas carencias, más que nada por el miedo real a no perder su fin y contexto. En resumen, a no caer en la mercantilización y la elaboración de un producto, que por ende pierda su naturaleza original. Por otro lado, la solidaridad, se vuelve solidaria en las consecuencias, y su aspecto marginal sufre las mismas consecuencias que la del grupo social.

Pero es necesario caer en el derrotismo del es imposible, del no es posible, cuando no lo es. Cuando en realidad es producible desde los tiempos propios del contexto y de mantener firme aquello aprendido en la praxis social. No porque no tengamos los materiales y recursos necesarios debe implicar un abandono, sino un replanteo de lo posible, y la reapertura a nuevas instancias que puedan acceder a lo necesario para ser materializables.

Esto es algo que tenemos en claro en la acción social Realidad Empoderada, un proyecto que muchos han denominado como “ambicioso”, sin embargo, las ambiciones no son ciertas cada vez que la creatividad aplicada no se relaciona con metas relacionadas con poder, riqueza, reconocimiento, conocimiento o superación personal. Hay que tomar las herramientas disponibles, reformarlas y redefinirlas para hacer posible el desarrollo. Debemos aplicar la inteligencia de la cual venimos hablando unas líneas atrás en este mismo texto.

¡Tenemos una nueva inteligencia!, ¿para qué? ¿Para apoderarnos del conocimiento?

Quien es el dueño de nuestras creaciones, no somos nosotros, ya que recibimos el conocimiento básico de la sociedad y lo sometemos a crítica a un nuevo reaprender en la solidaridad amorosa con nuestros amiges en situación de desventaja y vulnerabilidad. Por ello, desde los márgenes ¿Quién es el dueño de la creación? Debemos admitir que lo creado tiene una matriz propia de la comunidad acompañada, pero podemos también determinar que el motor regenerador es propio de la humanidad que busca justicia. Es como una creación compartida, un hacer propio de la humanidad en sí misma, en el anhelo por la justicia de un mundo por venir: Algo así como una deidad, un espíritu que se pone en movimiento, de consciencia humana incluida en la toda creación.

Si bien desarrollamos aquí una concepción universalista de lo creado, no debemos olvidar el valor de la individualidad, de la comunidad marginada y para ello es necesario tener también una política inteligente. Que sea parte de un todo y que resguarde los intereses y fines del producido y los verdaderos destinatarios de las acciones sociales.

Seguiremos trabajando esta inteligencia en las próximas notas.

Lecturas complementarias:

[1] Isaac Amarilla, “Diseñar desde la aproximación de los mundos”, Realidad Empoderada

[2] G.Reimondo, “El diseño de servicios y productos como acción de transformación y de esperanza para otro mundo posible (Primera parte)» , Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA núm 2 2021

[3] G.Reimondo, “Algoritmos no colonizadores. Una manera de desarrollar software multicultural (primera parte)” , Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA núm 3 2020

[4] G.Reimondo, “Algoritmos no colonizadores. Una manera de desarrollar software multicultural (segunda parte)» , Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA núm 4 2020

[5] G.Reimondo, “¿Hay amor en un diseño, en un producido, en una infraestructura, en un servicio? (Primera Parte)”, Revista Tecnología Humanizada núm 4 2024

[6] G.Reimondo, “¿Hay amor en un diseño, en un producido, en una infraestructura, en un servicio? (Primera Parte)”, Revista Tecnología Humanizada núm 4 2024

 

Acerca de Gustavo Reimondo 145 Artículos
Coordinador de Tecnología Humanizada. Coordinador del proyecto Realidad Empoderada. Un proyecto de realidad virtual para la concientización en una praxis solidaria. Miembro del grupo: "La familia de la calle", organización conformada por personas indigentes y no indigentes en una relación igualitaria. Experto en Robótica, Instrumentación & Control, IoT, Sensórica y sistemas microcontrolados. Experto en el proyecto, especificaciones técnicas y acompañamiento en obras de Infraestructura física de telecomunicaciones para varios continentes. Expresidente de la primera compañía SCM International, Inc. de productos por catálogo de habla hispana de robótica educativa, diseño electrónico, adquisición de datos, sensórica, internet de las cosas etc… Diseñador y programador de herramientas de simulación y adquisición de datos con PC. Desarrollo de múltiples productos electrónicos de baja escala dedicados a la medición, electricidad y sistemas de control de efectos.

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