Robo de identidad digital a personas en situación de calle

Robo de identidad digital situación de calle

En un marco estrictamente legal clásico, se considera “robo” cuando hay una apropiación mediante fuerza, violencia, amenaza o intimidación.

Hace aproximadamente trece años que conozco a mi amigo “XXX”. Nuestra amistad comenzó cuando él empezó a frecuentar a mis amigos y amigas de la “Familia de la Calle”, que ranchaban en una plaza cerca de mi casa. Quienes ya me conocen saben sobre mi relación de hermandad y acompañamiento con dicha comunidad. Quienes lo deseen pueden profundizar en ello leyendo el libro “Cuando los pobres nos llaman a la conversión”.

Mi amigo es un muchacho que requiere una silla de ruedas para movilizarse y posee una especie de parálisis en la parte derecha de su cuerpo. Tiene dificultades para hablar, pero quienes somos más allegados, con costumbre y esfuerzo, podemos entenderle. En esos días me pidió ayuda para obtener una pensión por invalidez. Según su relato, había tenido un accidente en un colectivo de transporte público; fue atendido médicamente, pero nadie actuó de oficio para asistirlo en la obtención de algún tipo de resarcimiento. Vive en la calle desde hace años; a veces pasa algunos días en la casa de su mamá o de su hermana. Son una familia humilde.

Intentamos muchas veces, durante meses, coordinar para poder encarar su pedido. Pero él no estaba presente en los momentos requeridos. Las dificultades propias de la vida en situación de calle, sumadas a consumos problemáticos y a una vida no regida por horarios, hacían que uno de sus principales anhelos no pudiera concretarse. Aunque quería, no lograba hacerlo.

Por un tiempo dejamos de vernos. Luego volvió a aparecer por los mismos lugares y grupos que frecuentaba en mi acompañamiento a mis hermanos y hermanas de la Familia de la Calle. Siempre nos unió un aprecio mutuo. En ese tiempo participó de algunos encuentros autogestionados de la Familia de la Calle en un salón que habíamos conseguido.

Pasó el tiempo y la situación política del país cambió. El acoso, e incluso la violencia de la policía y de distintos actores en los espacios públicos hacia las personas en situación de calle, sumados a la nueva ideología implantada desde arriba, la del “sálvese quien pueda y como pueda”, cambiaron la calle.

Hoy en día nos encontramos día por medio con él y, a veces, viene a cenar a casa. Me comentó que le habían dicho que tenía una deuda con un banco online. Según su relato, él nunca había abierto una cuenta. Traté de investigar el tema e incluso de obtener ayuda legal.

Dos años atrás, los muchachos que paraban en una ranchada en el Banco Nación, donde también estaba mi amigo, me comentaban que algunas personas iban, les regalaban ropa y dinero y, a cambio, les pedían escanear sus rostros con el celular. Les decían que era solamente para ingresar a juegos virtuales. Cuando me enteré, no dejé de advertirles que no lo hicieran más. Sin embargo, ellos me respondían que eran buenas personas porque les daban cosas. Les expliqué una y otra vez que podía tratarse de cuentas de dinero virtuales y que incluso había aplicaciones que combinaban ambas cosas. Es propicio, en esta situación, preguntarse hasta qué punto una persona en una situación tan extrema puede realmente dimensionar lo que está entregando.

En el caso actual de mi amigo, no podemos aseverar cómo se produjo la apertura de la cuenta y la obtención de un crédito. La cuenta hoy está cerrada porque, obviamente, dicho crédito nunca fue pagado. Pero también es evidente que él no habría utilizado ni aprovechado ese dinero.

Hoy día mi amigo, ya pudo resolver el tener una pensión por discapacidad.

La semana pasada estuvimos hablando con él sobre el tema. Me comentó que actualmente hay personas que van a Plaza Lavalle y pagan por el escaneo de rostros, y que muchos acceden por necesidad. Debemos comprender que muchas personas son adictas y que pueden encontrarse en etapas de preconsumo o consumo cuando esto sucede. Una persona con adicciones no puede controlar plenamente sus necesidades de acceso a estupefacientes. Hace años que acompaño a amigos en esta situación y uno logra comprender cómo los miedos y dolores psicológicos provenientes de sus historias de vida inhiben a la persona en el control de sus necesidades y de su voluntad.

Muchos pueden afirmar que entregar la identidad digital por voluntad propia no encaja como robo y que, incluso, según el uso que se le dé a dicha identidad, podría implicar responsabilidad compartida en actividades ilegales. Si la persona aceptó entregar su identidad digital a cambio de dinero, aunque estuviera en una situación extrema, eso no encaja automáticamente en la idea clásica de robo.

Sin embargo, pueden existir otras figuras:

  • Fraude o suplantación de identidad, si esa identidad digital se utiliza para engañar, abrir cuentas, cometer delitos, estafas o lavado de dinero.
  • Aprovechamiento de una situación de vulnerabilidad, explotación o abuso, si alguien se beneficia de la necesidad extrema de otra persona.
  • Posible nulidad o invalidez del consentimiento, porque el consentimiento dado bajo necesidad extrema puede considerarse viciado en algunos sistemas jurídicos.
  • En algunos casos, incluso puede analizarse desde la idea de coacción económica o estado de necesidad.

Podríamos quedarnos meramente en un análisis legal clásico. Sin embargo, conviviendo y compartiendo la vida con personas marginadas, estas situaciones se evalúan desde su realidad concreta. Allí surge una ética y una perspectiva sobre la fragilidad de esas vidas. Conviviendo con estas personas, uno empieza a sentir que hay formas de robo que no necesitan violencia directa para serlo.

Es muy difícil expresar esto abiertamente sin que aparezcan críticas más morales que centradas en la posibilidad concreta de sostener la vida. Cuando una persona interrumpe su consumo, puede verse sometida a grandes tensiones psíquicas y físicas; en algunos casos, y dependiendo del tipo de sustancia, incluso pueden aflorar situaciones de autolesión, riesgo suicida o cuadros graves de abstinencia. Por ello, muchas personas consumidoras de sustancias ven en el acceso a nuevas dosis una forma de resguardar, aunque sea momentáneamente, su propia vida o estabilidad.

Bajo ninguna circunstancia mi relato pretende justificar el consumo. Se trata de situaciones extremadamente complejas y de ambientes totalmente desprotegidos. Por ello, cuando personas en estas condiciones aceptan entregar su identidad a cambio de dinero o bienes mínimos, desde mi perspectiva sí puede hablarse de robo, más aún cuando quienes buscan candidatos se dirigen específicamente a poblaciones con ese perfil de vulnerabilidad.

Asimismo, quien entrega un bien a cambio de la identidad ajena, aprovechando una necesidad extrema, se encuentra en una posición dominante como dador y poseedor de aquello que el otro necesita. Cuesta no ver allí un abuso y un aprovechamiento excesivo, donde una parte recibe beneficios desproporcionados valiéndose de la vulnerabilidad de personas profundamente quebradas en su voluntad y en sus vidas. Fue entonces cuando empecé a sentir la certeza de que hablar solamente de “consentimiento” dejaba afuera la fragilidad concreta de las vidas de mis amigos en situación de calle.

No naturalicemos estos casos como un simple abuso o una coparticipación cuando se trata, claramente, de una apropiación y un robo.

Acerca de Gustavo Reimondo 152 Artículos
Coordinador de Tecnología Humanizada. Coordinador del proyecto Realidad Empoderada. Un proyecto de realidad virtual para la concientización en una praxis solidaria. Miembro del grupo: "La familia de la calle", organización conformada por personas indigentes y no indigentes en una relación igualitaria. Experto en Robótica, Instrumentación & Control, IoT, Sensórica y sistemas microcontrolados. Experto en el proyecto, especificaciones técnicas y acompañamiento en obras de Infraestructura física de telecomunicaciones para varios continentes. Expresidente de la primera compañía SCM International, Inc. de productos por catálogo de habla hispana de robótica educativa, diseño electrónico, adquisición de datos, sensórica, internet de las cosas etc… Diseñador y programador de herramientas de simulación y adquisición de datos con PC. Desarrollo de múltiples productos electrónicos de baja escala dedicados a la medición, electricidad y sistemas de control de efectos.

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