Una Infraestructura y Servicios Tecnológicos adecuados en tiempos de pandemia (Primera parte).

En la sociedad, en su integridad y conciencia comunitaria hemos optado por una técnica de anulación de los efectos del virus por medio del distanciamiento social. Dicha medida en función de tratar de disminuir las consecuencias de contagio relacionadas con la merma de las tareas productivas y de servicios, ha aumentado la demanda tecnológica además de su peso estratégico. Esto conlleva a una centralidad en los sistemas de telecomunicación y posibles automatismos. Sin embargo no debe perderse de vista la mercadotecnia tecnológica y su asociación con los conceptos de un aumento en la complejidad como un medio para el incremento de los costos  y justificación de componentes no exclusivamente necesarios para los fines deseados. Esto último, más aún debe tomarse en cuenta, debido a la priorización, a nivel social integral, de los recursos en las áreas relacionadas a la salud y alimentación.

La importancia de la continuidad del servicio, autodiagnóstico y control.

Todo servicio tiene una importancia intrínseca por su requerimiento y existencia en sí mismo. En tiempos donde las restricciones sociales de movilidad y acceso son mayores a los protocolos acostumbrados cotidianamente y los establecidos por los estándares tecnológicos se debe replantear y poner en evaluación las infraestructuras físicas existentes.

En general, las instalaciones en oficinas comerciales y en muchos casos las estatales, no asociadas exclusivamente a las telecomunicaciones acostumbran utilizar reglas de menor seguridad a las establecidas por los estándares, reglamentaciones y reglas del arte en función de un uso responsable de la tecnología. Esto ocurre tanto desde el punto de vista de la seguridad de los servicios como la de las personas y a nivel técnico como de usuario del servicio.

La problemática de la falta de conocimiento por parte de proveedores de soluciones y de los entes de control a nivel tecnológico de las instalaciones y el creciente distanciamiento en el análisis de los sucesos de los eventos de falla en sus aspectos lógicos o virtuales y los efectos físicos conlleva a una incertidumbre en la toma de acciones tendientes a atacar directamente los mismos. Así también, se denota la teorización, en la determinación de los problemas, basadas en la falta de conocimiento científico y fenomenológicos desde una contextualización física. Predomina un pensamiento dualista de lo virtual sobre lo físico, disociando ambas realidades y creando una jerarquía de una sobre otra. Esto ha popularizado y justificado a lo largo del tiempo, debido a un desinterés nacido en la mercadotecnia infomática, la especialización y la utilización de prácticas de diseño y proyecto de instalaciones no acordes a las características geográficas y físicas fenomenológicas propias de las instalaciones o de naturaleza sistémica relacionada con el planeta. Podría tomarse como referencia el dicho popular: -corazón que no ve, corazón que no siente-, pero lamentablemente, sin caer en moralismos, las cosas ocurren o se le da explicación por medio de otras situaciones que no son los de base. Aunque parezca irrisorio, algo parecido sucede en las prácticas en el ámbito de la tecnología tanto a nivel privado como estatal.

En tiempos de cuarentena es necesario implementar sistemas de auto diagnóstico o diagnostico remoto.las mismas por seguridad y funcionalidades obvias que aunque mínimas requieren de una instalación independiente y autónoma

La importancia de la continuidad del servicio

Las comunicaciones, como lo han sido siempre en la historia de la humanidad fueron de vital importancia. Así también, no solo la comunicación en si misma sino también el almacenamiento de dicha información, tanto de relatos orales, pinturas rupestres, compilaciones en arcilla, cueros de animales, metal, papel, medios magnéticos y de estado sólido. Tenemos una gran cantidad de antecedentes arqueológicos en lo referente a la importancia para el hombre de la transmisión y almacenamiento de información. Podríamos decir que son propios de la esencia humana a través de las redes, que han existido tanto a nivel social y/o tecnológico. Como tales y como parte de los sistemas de producción, de vida y salud tienen un aspecto primordial y en la mayoría de los casos se deben considerar como vitales. Así y todo, el servicio público o privado pueden estar sujetos a perdidas de servicio durante un período de tiempo. Sea este programado o no. Lamentablemente muchas empresas de tecnología que brindan servicios o algunas administraciones públicas, ponen como premisa las cuestiones económicas y/o de beneficio o reducción de costos. En general no tienen en cuenta el peso del servicio prestado y calidad en su relación con la vida humana.

Un problema integral acorde a las necesidades comunitarias

No debemos convertir en héroe al trabajador. Deben darse las herramientas adecuadas de control y determinación de fallas o situaciones de riesgo para las personas, el equipamiento y el servicio. De manera tal que puedan supervisarse a distancia y cumplir también lo mejor posible con las medidas relacionadas con el aislamiento social.

Eliminar el dualismo, dando valor al cuerpo del trabajador, más que a la estadística o el problema solucionado desde la “idealización de ser este un componente en el sistema”, es condición mínima para un análisis integral.

Las soluciones deben ser pensadas desde el contexto en que se desarrolla la problemática, no desde la visión desde otra cultura, tradición, métodos y prácticas. A modo de ejemplo, para el tercer mundo, la solución debe estar diseñada desde un desenlace que nace desde sus técnicos y usuarios propiamente dicho. En un contexto pandémico, los frutos de la tierra y la sociedad deben estar ofrecidos con carácter esencial a la salud y la seguridad necesarias para ser garantizadas a nivel individual, colectivo regional y plantearía.  Por lo tanto las soluciones deben ser moldeadas y con una dinámica surgida y que permita tener una variabilidad en la realidad humana que la requiere.

Implementar soluciones y diseños acordes a los nuevos contextos ponen en salvaguardia no solo la vida sana del trabajador, sino de todo su entorno, institución, proveedores , su familia, sus vecinos y la sociedad toda.

En este artículo, nos concentramos en el equipamiento electrónico.  Para estos los sistemas centrales locales están instalados generalmente en lugares específicos de acceso restringido, donde la acción humana ante fallas físicas o lógicas no previstas requieren de la presencia de personal calificado. Este personal, desde su hábitat hasta dichos lugares, necesita compartir medios de transporte, espacios públicos, adquirir componentes o partes, e interactuar con otros sectores donde se combinan inspecciones y debates presenciales en el entorno en cuestión. La vida esta interconectada, como una red de posibles canales de infección. En lugares donde se cuenta con un sistema de salud pública esta red está mejor contenida, que en lugares de precariedad laboral, subcontrataciones dudosas y salud accesible para unos pocos. Todo se interrelaciona, y no hay lugar para pensamientos dualistas, donde todo pueda ser resuelto desprendiéndonos de lo físico y lo corporal. Los sistemas de control y diagnóstico deben estar integrados, interconectados con dicha realidad y la praxis tradicional debe ser cuestionada desde sus mismos interlocutores.

Si bien socialmente la tendencia en periodos de desastre y/o guerra conllevan a cierta centralización, en muchos casos ello no es sano, ni inteligente. El diseño debe ser tal que de independencia a cada grupo humano y sus sistemas e instalaciones asociadas para la resolución de los problemas. Esto debería suceder más que nada cuando los mismos requieren de una acción física prevista o no en los protocolos.

Podemos complementar este análisis con el siguiente fragmento del trabajo: “Coronavirus y decolonialidad, 10 comentarios desde la cuarentena” de Pedro Lebrón Ortiz:

“Si bien en un mundo globalizado las experiencias se pueden compartir, e incluso comparar a grandes rasgos, las concepciones y análisis coyunturales dependen de soluciones situadas. No hay un solo método de análisis y, por lo tanto, no todas las soluciones son, o tienen que ser aceptables, para todas las personas del planeta.”

Es necesario imaginar las soluciones posibles desde las oportunidades, contingencias y necesidades de cada sociedad. Es común implantar soluciones desde otros sectores euro-norteamericanos donde los requerimientos propios y concepción de los recursos son diferentes a la realidad local. Esto no implica que no deban ser requeridas partes que son diseñadas o fabricadas fuera del entorno. Si no, cuáles pueden ser las más adecuas, modificadas, e interconectadas para formar un sistema integral acorde a la funcionalidad y usos de su ambiente.

Gustavo Reimondo
Acerca de Gustavo Reimondo 73 Artículos
Coordinador de Tecnología Humanizada. Coordinador del proyecto Realidad Empoderada. Un proyecto de realidad virtual para la concientización en una praxis solidaria. Miembro del grupo: "La familia de la calle", organización conformada por personas indigentes y no indigentes en una relación igualitaria. Coordinador de proyectos de Infraestructura Física de Telecomunicaciones. Experto en Robótica, Instrumentación & Control, IoT, Sensórica y sistemas microcontrolados.

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