¿Trabajo digno para las familias de los trabajadores rurales o robots agrícolas para la conveniencia de unos pocos?

A lo largo de las últimas décadas, la automatización de los procesos productivos se ha enfocado en reemplazar con máquinas las tareas realizadas por las personas. La premisa del sector empresario ha sido la disminución del denominado costo de la fuerza laboral, la eficiencia económica y el aumento de la productividad. Este último concepto no siempre está ligado al uso responsable de las bondades que nos da la naturaleza, sino en el aumento de las capacidades de procesamiento por la sustitución de la mano de obra por los mecanismos automáticos con capacidades de realizar las acciones del operario tradicional.

Algunas aplicaciones buscan el uso eficiente del agua, la tierra y el clima. Según el Banco Mundial en el futuro se requerirá un aumento del 50% de la producción alimenticia dado que en el 2050 la población será aproximadamente de 9000 millones de personas. Es muy importante no perder de vista el cuidado del medio ambiente y el desequilibrio de posibilidades y de alimentación de esas personas.

Ahora bien, una de las escusas del empresariado agropecuario es la falta de mano de obra para realizar las tareas agrícolas y el aumento del costo de esta.

La mano de obra es un componente esencial en la producción agropecuaria. En los países en desarrollo llega a significar un 50% de los costos de producción. Este costo puede variar según la producción pero en el mejor de los casos no baja del 30%. Los trabajadores del agro pueden ser categorizados en los siguientes segmentos: mano de obra propia o familiar, mano de obra asalariada, mano de obra contratada y mano de obra no remunerada.


Participación de la mano de obra dentro de los costos totales de producción, teniendo en cuenta diferentes cultivos (Filipinas, 2012) fuente CEPAL.

Tomando como ejemplo Argentina podemos decir que el 7.8% de los puestos de trabajo sin contar el sector público corresponde a los trabajadores agropecuarios. Casi un 25% de los asalariados rurales viven en situaciones precarias insatisfechas y en algunas zonas llega al 40%. La pobreza estructural o crónica, es decir aquella pobreza que contempla un nivel de ingresos menor al mínimo y la imposibilidad de poder acceder a las necesidades básicas, es significativa en este sector. Existe una gran cantidad de trabajadores transitorios asalariados, en muchos casos son jefes de familia o personas insertadas al trabajo a muy temprana edad. La mayoría de los trabajadores transitorios viven en zonas rurales. El trabajo transitorio agropecuario es considerado como uno de los de menor prestigio social. Ello también fue considerado injustamente ante la asignación histórica de este tipo de tareas a pueblos aborígenes, mestizos o sus descendientes. Las estadísticas muestran que el 36 al 59% de los trabajadores agropecuarios carece de escolaridad o no ha terminado la escuela primaria. En algunos casos aparecen niños en los lugares de trabajo ayudando a sus padres. Esto se debe a la mala paga y el trabajo a destajo, es decir por acuerdo de paga por lo producido y no por tiempo trabajado.  A modo de ejemplo podemos citar:

“los datos de una encuesta de 820 casos realizada en la localidad tabacalera de Perico del Carmen, permite observar la presencia y carácter “formador” del trabajo entre niños y adolescentes dentro de familias de asalariados transitorios locales. Los miembros de estas familias con hasta 9 años de edad trabajan en un 11% de los casos; los de entre 10 y 14 años en un 30%; los de 15 a 19 años en un 63%.” SRT-UBA-CONICET, 2007).

La mala paga, el trabajo a destajo y la inserción laboral temprana deshace toda posibilidad y opción de estudio como así también de posibilidades de sustitución del trabajo en otro sector más tecnifico o de conocimientos especializados. Esto es algo que quienes conocemos el acompañamiento social a los sectores marginados o relegados la praxis nos ha enseñado que no es posible pensar en una sustitución laboral mientras las necesidades básicas no estén cubiertas y/o haya un acompañamiento para el  empoderamiento del sector.

Cerca de la mitad de la población activa en la agricultura mundial, estimada en unos 1.100 millones de personas, son trabajadores asalariados. Muchas de estas personas perciben remuneraciones que las ubican en los tramos inferiores de la escala de la pobreza rural, incluso por debajo del nivel mínimo de subsistencia. Sin embargo, en todo el mundo se registra un aumento constante del comercio de productos agropecuarios y de la productividad de la fuerza de trabajo, dice la Oficina Internacional del Trabajo en un informe difundido hoy.” OIT noticias, Asalariados agrícolas: Pobres entre los pobres del campo.

Pese a lo descrito, el sector empresarial y tecnocrático manifiesta su interés en reducir los costos por medio de su sustitución de la mano de obra por considerarla escasa y cara.

Analicemos como piensa el mercado agropecuario tecnocrático con respecto al mercado laboral. Tomemos como ejemplo el de una cosechadora de frutillas desarrollada por un grupo que nuclea al 20% de la industria de la frutilla en Estados Unidos. Este grupo ha creado un robot cosechadora  que reemplaza una gran parte de la mano de obra ahorrando un 33% del costo. Algo típico en este tipo de procesos donde las personas se vuelven prescindibles a la hora de aumentar las ganancias. La cosechadora demora ocho segundos por planta y 1,5 segundos en cambiar a la planta siguiente a la siguiente. En su trabajo reemplaza a 30 cosecheros.

“Con esta máquina, equipada con GPS y cámaras, los rendimientos no están limitados a la cantidad de trabajadores. Se puede cosechar cuando las frutillas han logrado la madurez óptima, en los momentos más fríos del día e incluso durante los fines de semana”, Harvest Crop Robotics.

Para la cosecha de manzana, la empresa FF Robotics diseño y puso en marcha una plataforma que emula la mano humana al realizar la cosecha, siendo según lo informado diez veces más eficaz.

Analicemos el video promocional de la empresa argentina de automación agraria:

Comienza por la inmigración europea a fines del siglo XIX y su trabajo manual en el campo. Sin embargo a medida que avanza nos deja un gran silencio: “los trabajadores que dejan de tener una función o trabajo”. No es por nada, encontrar explicación a la situación descripta párrafos atrás sobre el estado del sector históricamente relegado de los trabajadores transitorios. Como podemos ver al final de la historia solo queda una familia con acceso a capital y una máquina automática. En un proceso donde la tierra debido a las herencias familiares se fue dividiendo y por ende su capacidad productiva, concentrándose a través el tiempo en unas pocas manos, o con solo la opción de ser subarrendadas. El mismo video promocional, valida la inequidad y la concentración deshumanizada. Crea un mito fundante para las familias que han tenido opción al progreso.

El robot fabricado por esta empresa permite automatizar todo el proceso de pulverización (aplicación de agrotóxicos), según lo que argumentan sus promotores.

Por supuesto nadie espera legitimar el trabajo deshumanizante o de tracción animal, pero tampoco se pretende abalar la concentración de beneficios y la eliminación sistemática de oportunidades al sector de trabajadores agrarios. Se requiere de un proceso controlado, donde no sean tan desparejas las posibilidades. Llegándose a no poder cubrirse las necesidades básicas, el acceso a la educación y una disminución notoria de los ingresos ante la reducción  del empleo.

La tecnocracia argumenta que las tareas a ser realizadas con precisión manual, en escalas mayores requieren de maquinas automatizadas que utilicen información en campo para que realicen el trabajo. Justificándose así el uso de tecnología. Ahora bien, dicho análisis es equivalente a decir que la automatización está justificada por la tecnología en sí misma para realizar los trabajos automáticamente. Algo que es trivial, pero que sin embargo se puede leer en medios empresarios, agropecuarios y de negocios. A veces cuando tengo la posibilidad de debatir al respecto me gusta poner al desnudo el criterio del pensamiento fundamentalista utilizado. Por medio de dogmas que se sostienen solo por sí mismos y no por un análisis sistémico. Que tenga en cuenta todas las partes que conforman un sistema y que tenga como centro al ser humano. El pensamiento fundamentalista además de tener una índole fantástica, que considera que se puede consumir indefinidamente, donde todo se considera infinito, se justifica dogmáticamente y silencia a los sectores que fagocita y excluye.

Robot HV-100 de Harvest Automation. (Fuente: Wikimedia Commons)

La seguridad de que en países con una agricultura altamente automatizada el sector agrícola tiene un 100% de empleo.

Cuando se trata de encubrir, sesgar los análisis y convencer para beneficio de nuestros amigos somos los mejores. Días atrás leí un post que decía:

“Por cierto, el sector agro en Holanda tiene pleno empleo y ocupa a muchísima gente. De hecho la tecnología no ha generado paro, sino todo lo contrario.” declara un especialista en Transformación Digital, Conferenciante y Divulgador económico en Linkedin.

Ahora bien por supuesto que es engañoso plantear que hay pleno empleo cuando se realiza un análisis instantáneo sin tener en cuenta el empleo perdido como tal. Dejemos de lado los pensamientos mágicos del mercado y vamos a los valores estadísticos:

Data publisher’s source- International Labour Organization, ILOSTAT database. Data retrieved in September 2018

Como podemos ver por ejemplo en los países bajos la fuerza productiva en edad de trabajar en el sector del agro era el: 4.36% en el 1991 y el 2,26% en el 2017. Ello nos dice que el empleo bajó aproximadamente en un 41% relativo a la fuerza productiva.

La historia está llena de falacias. Unos años atrás en el 2019 se publicaron en TECNOLOGIA HUMANIZADA varios artículos sobre la revuelta ludita. Descubrimos como las falacias de mercado encubrían una serie de injusticias sociales. No solo con incumbencia local. También a nivel global fagocitando los mercados emergentes coloniales.

Veamos las estadísticas de empleo en el sector agrícola desde los 1800´s.

Es interesante asociar el declive de la curva en la época en que la revuelta ludita se produjo (1811). Los obreros supieron ver muy bien lo que iba a venir y que era para el lucro de unos pocos.

Aquí podemos ver algunas de las creaciones robóticas que concentrarán más las ganancias y permitirá exportar excedentes a regiones donde inclusive en el sector eventual de trabajo el 25% de sus trabajadores no tienen las necesidades básicas cubiertas.

Conclusión

El sector requiere de un control sobre el uso responsable de la tecnología. ¿Se prohibirán el ingreso de estos productos a los países con necesidades?¿Seguiremos comprando productos de estos mercados?.


Fuentes:

https://www.redagricola.com/cl/el-avance-de-la-automatizacion-en-la-agricultura/
https://maquinac.com/2020/03/plantium-presento-el-robot-agricola-terran/
https://www.agrositio.com.ar/noticia/209284-plantium-presento-el-robot-agricola-terran
https://ourworldindata.org/employment-in-agriculture
http://agrovoz.lavoz.com.ar/actualidad/los-numeros-del-empleo-en-el-agro
http://www.sociales.uba.ar/wp-content/uploads/SOCIALES-85-AVANCES.pdf
La situación de los trabajadores agropecuarios transitorios en Argentina. de Rau, Víctor. CONICET / IIGG-UBA
https://www.interempresas.net/Horticola/Articulos/151745-El-uso-de-robots-en-tareas-agricolas.html

Gustavo Reimondo
Acerca de Gustavo Reimondo 82 Artículos
Coordinador de Tecnología Humanizada. Coordinador del proyecto Realidad Empoderada. Un proyecto de realidad virtual para la concientización en una praxis solidaria. Miembro del grupo: "La familia de la calle", organización conformada por personas indigentes y no indigentes en una relación igualitaria. Coordinador de proyectos de Infraestructura Física de Telecomunicaciones. Experto en Robótica, Instrumentación & Control, IoT, Sensórica y sistemas microcontrolados.

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