Ecosistemas empresariales: una reflexión desde la ética del cuidado

Otro hacer desde la palabra “ecosistema”: Una ética del cuidado desde Leonardo Boff

Los usos problemáticos del término “ecosistema” en el sector empresarial, comercial y tecnológico.

Con el paso del tiempo y con el desarrollo del siglo XXI, el término “ecosistema” dejo de referirse solo al conjunto de organismos vivos que interactúan entre sí y con el medio físico que los rodea, para también explicar los fenómenos que se conforman en redes interconectadas de empresas, tecnologías y personas que colaboran o compiten para crear valor.

De esta manera, la relacionalidad que los individuos orgánicos (vivos) tienen con su entorno, ya no parece suficiente para explicar la totalidad de dicho término, sino que se extiende hasta en la interacción con los programas de hardware, software, plataformas y servicios interconectados entre sí. Lo cual, dentro del ámbito tecnológico, es capaz de crear productos que se diseñan para funcionar mejor en un conjunto. El mejor ejemplo de esto es el “ecosistema” de Apple con iPhone, Mac y Apple Watch o, también, el ecosistema que ha formado Meta en los últimos años de la década (la interconectividad de Facebook, WhatsApp, Instagram y Threads).

El uso del término “ecosistema” en el apartado tecnológico, sin dudas, pretende realizar una re-significación o apropiamiento de dicha palabra para distinguir las interacciones que existen entre los componentes fabricados e incluso, explicar el fenómeno de las redes en su conjunto. De manera similar, el sector comercial, bajo la premisa del comercio internacional y del “libre” mercado, se crean interacciones capaces de envolver al consumidor para resolver todas sus necesidades en un mismo lugar, maximizando la retención y el valor de por vida del cliente (CLV).

Es decir, borra la frontera entre canales físicos y digitales. El cliente puede investigar en redes sociales, comprar en la app, recoger en tienda y recibir soporte por WhatsApp de forma fluida. De esta manera, se crea un “ecosistema” en el que la interconectividad de sector comercial con el tecnológico abre sus puertas a “todos” sus clientes sin dejar a nadie desprovisto de una necesidad.

Ahora bien, dicha interacción no estaría “completa” sin la relevancia del sector empresarial, pues este es el que tiene a su cargo la gestión de la empresa, proveedores, distribuidores, clientes y reguladores. De tal modo que, se convierte en un entorno dinámico diseñado para retener al consumidor final, optimizar la cadena de suministro y multiplicar las oportunidades de negocio mediante la colaboración: principalmente entre los espacios digitales, servicios financieros e infraestructuras logísticas.

A pesar de que todo ocurre mediante una interacción entre sus integrantes, la palabra “ecosistema”, no hace más que referirse a una estructura de componentes insensibles que responden a los dueños de producción, es decir, los beneficios son obtenidos exclusivamente para unos pocos capaces de disfrazar las redes de desigualdad que acompañan sus estructuras internas en la interacción tecnológica, empresarial y de mercado. Puesto que, lejos de interactuar con la totalidad de sus integrantes, fabrican redes que interactúan entre ciertos y específicos sectores, como lo es Meta y sus políticas de censura a contenido que no forma parte de su “ecosistema”.

Así, pensar en el uso que le han dado a dicho término, se manifiesta en la incongruencia de su aplicación: pues no interactúan entre sí con todos los organismos y el medio físico que los rodea. Así, los intereses de que dicho “ecosistema” funcione, son solo de carácter privado o elitista capaz de marginar a ciertos sectores con tal de crear un valor de carácter no ético y, por supuesto, anteponer las consecuencias ambientales de sus aplicaciones. Por ello, ¿qué nos queda hacer para reivindicar dicho término?

Otro hacer desde la palabra “ecosistema”

El ex-sacerdote franciscano, filósofo, escritor, profesor y ecologista brasileño, Leonardo Boff, realiza un profundo análisis sobre los desafíos éticos que se manifiestan en la ecología durante el siglo XXI. Puesto que las crisis político-sociales, ecológicas, de agua potable y de desertificación, son el resultado de políticas empresariales, tecnológicas e incluso, comerciales, que anteponen los valores económicos por encima de los éticos.

De esta manera, políticas nacionales que ponen por encima el “progreso” social, generan un severo desinterés sobre el cuidado de la tierra y de quienes habitan en ella. Un mundo accesible para unos pocos y construido desde el desinterés relacional con sus habitantes, sería una de las consecuencias si no se plantea dentro de un ecosistema donde una ética racional sea capaz de “trabajar los unos con los otros, pues, siempre, que el otro surge frente a nosotros, nace el deber de una relación que sea incluyente: tratar humanamente a los otros”[1].

De esta manera, Boff, nos permite construir prácticas capaces de tomar en cuenta el lugar en el que se está situado y lo que se está haciendo con él e incluso, con los demás. Pues la condición humana, es decir, nuestra vulnerabilidad, se convierte en el reflejo de la ética mínima para acompañarnos en nuestras formas diferentes de habitar el mundo. De tal manera que el cuidado se convierte en la categoría por la cual toda relacionalidad debe ser atravesada, puesto que, si vivimos juntos, es necesario que se refuercen las dimensiones que nos permiten convivir mejor.

Por ello, si las prácticas tecnológicas, empresariales y comerciales, nos empujan a una segregación y refuerzan las de aquellos que ya están siendo marginados; no pretenden construir éticas capaces de generar una solidaridad generacional, sino, apartarnos más los unos de los otros señalando solo nuestras diferencias. La importancia de pensar en una ética universal, ante las crisis ambientales del siglo XXI, como señala Boff, solo puede construirse desde lo que nos atañe a todos y lo que para nadie es indiferente: nuestra vulnerabilidad, pues el otro por ser diferente, no es ajeno a mí, sino, que es igualmente humano.  Por lo tanto, el otro hacer que nos queda desde la palabra “ecosistema” solo se funda desde el cuidado.

[1] “Capaz de trabalhar os uns com os outros […], pois, sempre, que outro surge nossa frente, nasce o dever de uma relação que seja includente: tratar humanamente o outro”. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=jjlnFK0z7f8


Fuentes:

Leonardo Boff – Principios, valores y ética (1/8) – Carta de la Tierra

https://www.youtube.com/watch?v=knSLLWOUYNs

Leonardo Boff – Ética y moral (2/8) – Carta de la Tierra

https://www.youtube.com/watch?v=Wk90n05w9xA

Leonardo Boff – La ética en el actual contexto de globalización (3/8) – Carta de la Tierra

https://www.youtube.com/watch?v=TavrTbIib9I

Leonardo Boff – Valores universales y el relativismo (4/8) – Carta de la Tierra

https://www.youtube.com/watch?v=LL3Lmh5Tn0o

Leonardo Boff – Ejemplos de valores universales (5/8) – Carta de la Tierra

https://www.youtube.com/watch?v=jd8zrkN7kGE

Leonardo Boff – ¿Qué piensa de la Carta de la Tierra? (6/8) – Carta de la Tierra

https://www.youtube.com/watch?v=FIt3hDkzm8c

Leonardo Boff – Ideales de la Carta de la Tierra (7/8) – Carta de la Tierra

https://www.youtube.com/watch?v=LBf9v8Tk2Dw

Leonardo Boff – Alternativas energéticas y problemas estructurales de sostenibilidad (8/8)

https://www.youtube.com/watch?v=2iCYEwTTZqc

Leonardo Boff – Ética e Ecologia desafios do século XXI

https://www.youtube.com/watch?v=jjlnFK0z7f8

Acerca de Cristian Hernandez Olvera 14 Artículos
Mi nombre es Cristian, actualmente soy estudiante de filosofía y poseo una fuerte convicción: hacer de nuestra realidad un mundo donde la justicia y el amor sean los valores que predominen. La búsqueda por el bien es la única tarea que tengo en mente por realizar y, hasta que no vea ese sueño realizado, dedicaré mi vida para crear las condiciones y espacios de igualdad. Un mundo mejor si es posible.

Sé el primero en comentar

Dejá un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*