Los avances que ha tenido la tecnología en la vida cotidiana del ser humano han sido realmente importantes para su “sostenibilidad”. De tal manera, ha permitido un avance significativo en algunas de las grandes ciencias que ha desarrollado la especie humana: Medicina, ingeniería y economía. Prueba de ello ha sido la manera en la que estas herramientas, métodos y sistemas, permiten una reconfiguración sobre el mundo e incluso, la manera en la que nos relacionamos con él y con las personas que lo habitan.
La cuestión que podemos plantear es si en verdad busca la sostenibilidad de la vida humana. Ya que, estas herramientas, no tienen como fin establecer una igualdad entre las condiciones en las que se desarrollan los diferentes modos de vivir y de habitar el mundo, sino de segregar e integrar a un solo modo en el que la aplicación de la tecnología se ve enmarcada por un capital económico y cultural.
Este es el principal problema: “La tecnología que no tiene como fin la sostenibilidad ambiental, social y económica, solo sirve como un instrumento de poder y dominación”. Las ventajas de los avances tecnológicos se pretende que sean con el propósito de facilitar la vida humana en su experiencia vivencial, aunque, ¿para qué vivencias están diseñados estos avances?
Partiendo de estas premisas, me gustaría exponer sobre cómo la IA no solo ha tenido una gran repercusión para el desarrollo de la vida humana, sino que también en marcos de poder militar. Puesto que vivimos en la época en que la IA se desarrolla a pasos agigantados, producto de ello ha sido la idea sobre la omnipresencia tecnológica.
La tecnología deja de parecer una herramienta puntual que se usa y deja, sino que se ha convertido en algo que acompaña en todo momento los aspectos de la vida humana, tanto su plano individual, social, político y cultural. Pero, como se ha presentado, abordaremos el papel de lo político y lo social.
La omnipresencia tecnológica implica que nuestra forma de percibir, comunicar, recordar, trabajar y relacionarnos está mediada tecnológicamente. El mundo no se nos da de manera “directa”, sino filtrado por interfaces, pantallas, métricas, imágenes y sistemas de información.
Y claro, al señalar esto no me refiero que solo la tecnología se convierte en la abundancia de dispositivos, sino que se convierte en una condición estructural que configura lo visible, lo decible y lo pensable. De tal manera la tecnología opera en un segundo plano: geolocalización, vigilancia, recolección de datos y automatización.
Consecuencia de esto, plataformas que tienen como objetivo tener una labor social con los grupos vulnerabilizados, son censurados por no cumplir las políticas establecidas por parte de la programación de esta condición estructural. Pensar que esta condición estructural es imparcial es creer en un sueño, pues, así como la ciencia, la tecnología está impregnada por intereses políticos, concretamente, de poder y dominación.
La IA en los marcos de la tecnología militar, cobra un importante papel y ese está en la recolección de los datos para observar quienes entran en la norma (quienes configuran el poder) para ser nombrados como ciudadanos o si quiera como personas. Y esto es una realidad que vive nuestro mundo contemporáneo, en el que, por medio de esa recolección de datos (sea en vídeos en los cuales no se participa conscientemente o por cualquier otro medio) se identifican las intenciones de los sujetos antes de que sean una amenaza.
Esta es la realidad del territorio palestino con la operación Grim Beeper, en el que medios como el Instituto Hudson, celebran que “la Operación Grim Beeper es el primer asesinato selectivo masivo de la historia. Cada una de las miles de personas asesinadas o mutiladas fue seleccionada individualmente y atacada al mismo tiempo. La gran genialidad de la operación reside en que los israelíes confiaron en el propio Hezbolá para seleccionar sus objetivos”[1].
La IA dentro de los marcos de la guerra rompen por completo cualquier sentido de humanización por medio de la tecnología. De esta manera, esta condición estructural se convierte en una nueva forma en que el poder se despliega para la dominación. La vulnerabilidad (a pesar de no participar activamente en estos marcos tecnológicos) es una condición en la cual se encuentra cualquier individuo y, por supuesto, los grupos marginados son aún más vulnerabilizados que nunca. Y claro, esta vulnerabilidad puede ser mayor dependiendo de las circunstancias donde los cuerpos habitan. Pues basta con que los grupos marginados aparezcan en cámaras de “seguridad” o en cámaras para la televisión, para que se detecten las intenciones antes de que sean amenazas.
“[…], el Capitalismo de la vigilancia. En él, todas nuestras acciones están siendo monitoreadas y transformadas en datos que las grandes empresas utilizan para pronosticar nuestro comportamiento y, a su vez, vender este conocimiento a otras empresas. Hoy, este capitalismo de la vigilancia nos permite presenciar casi en tiempo real el genocidio en Gaza, pero ese mismo sistema impide que la comunidad y los organismos internacionales lo puedan detener, pues las industrias armamentistas y tecnológicas están detrás de él”[2].
Pero no todo está perdido, pues aún existe la oportunidad de cambiar la manera en la que vivimos con esta condición estructural, es posible utilizarla a nuestro favor. Prueba de ello son los casos de hackeo que han ocurrido en contra de los hombres más poderosos del planeta; estas situaciones las tenemos que aprovechar para situar oportunidades de empleo para quienes no lo tienen, pero, más importante aún, visibilizar a quienes de manera consciente son visibilizados y vigilados.
Referencias:
[1] Cfr. Michael Doran, La brillantes de la Operación Grim Beeper, Instituto Hudston, 20 de septiembre de 2024 https://www.hudson.org/technology/brilliance-operation-grim-beeper-lebanon-pager-explosion-israel-iran-michael-doran
[2] David Ordaz Bulos, Yolotl Valadez Bentancourt, Armas de inteligencia artificial en Gaza y el nuevo orden mundial, Revista 404, 20 de octubre https://www.centroculturadigital.mx/revista/armas-de-inteligencia-artificial-en-gaza-y-el-nuevo-orden-mundial



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