Cuando la tecnología puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte: Una reflexión después del terremoto vivido en Cali, Colombia

Terremoto en Colombia una vivencia personal

Hay experiencias que nos hacen comprender, por unos instantes, lo vulnerables que somos frente a las fuerzas de la naturaleza. Un terremoto es una de ellas. No importa cuánto sepamos de ciencia, ingeniería o tecnología: cuando el suelo comienza a moverse, recordamos que existen fenómenos que escapan a nuestro control.

El 10 de agosto de 2026, un sismo de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, y una profundidad aproximada de 103 kilómetros, fue sentido en Cali y en numerosas regiones de Colombia. El Servicio Geológico Colombiano informó que se trató de uno de los eventos sísmicos de mayor magnitud registrados en la historia reciente del país.

Iba camino al trabajo cuando todo empezó a moverse. Al principio, el movimiento fue suave, pero en cuestión de segundos comenzó a sentirse con una fuerza que me hizo comprender que algo no estaba bien. Las paredes de las edificaciones a mi alrededor parecían torcerse y las vallas publicitarias de la vía daban la impresión de que iban a desplomarse en cualquier momento. Por fortuna, nada cayó a mi alrededor.

En medio de aquella situación, el servicio de internet dejó de funcionar. Sin información y sin una dimensión clara de lo que estaba sucediendo, en ese instante no alcancé a comprender la magnitud de lo que acababa de ocurrir. A veces, cuando vivimos una situación extraordinaria, nuestra mente necesita tiempo para procesarla. Seguimos avanzando, intentando comprender lo que sucede, mientras la realidad comienza a revelarnos sus consecuencias.

Cuando llegué al trabajo, el panorama era diferente. La estructura del lugar presentaba daños, algunos ladrillos se habían desprendido y no había energía eléctrica. La situación obligó a cancelar la jornada laboral. Lo que inicialmente había sido un movimiento extraño durante el trayecto se convertía, poco a poco, en la evidencia de un acontecimiento que había alterado la vida cotidiana de la ciudad.

Sin embargo, lo que más me impactó estaba todavía por venir.

Cali: una ciudad herida

Al pasar la calle Quinta, una de las vías más importantes de Cali, pude observar las consecuencias de aquella emergencia. La destrucción era visible y el ambiente tenía una sensación difícil de describir.

Se escuchaban las sirenas de las ambulancias. Había personas llorando, rostros marcados por el miedo y una incertidumbre que parecía extenderse por cada rincón. El olor a concreto era intenso. No era solamente el polvo de los materiales de construcción: era la presencia física de una ciudad que estaba enfrentándose a las consecuencias de un desastre.

Terremoto en Colombia una vivencia personal

En aquel momento, las calles dejaron de ser simplemente lugares por los que transitamos todos los días. Se convirtieron en escenarios donde muchas personas intentaban comprender qué había ocurrido, encontrar a sus seres queridos o averiguar si sus hogares seguían en pie.

Terremoto en Colombia y tecnología

Hay situaciones en las que las palabras resultan insuficientes. Uno puede describir lo que ve, escuchar sonidos y reconocer los daños, pero es difícil transmitir por completo el dolor que se percibe en el ambiente. El miedo de quienes no saben qué sucederá después, la angustia de quienes han perdido algo importante y la incertidumbre de quienes esperan noticias forman parte de una experiencia que deja huellas mucho más profundas que los daños materiales.

Cuando finalmente llegué a casa, tampoco había energía eléctrica. Además tuve algunas pérdidas materiales. Pero, en medio de mis propias preocupaciones, ocurrió algo que me recordó una de las cosas más importantes en una emergencia: la necesidad de ayudarnos unos a otros.

Uno de mis vecinos sufrió un ataque de pánico y me correspondió ayudarlo en aquel momento. Mientras a nuestro alrededor persistía  la incertidumbre, comprendí que las consecuencias de una catástrofe no se limitan a los edificios deteriorados, los objetos destruidos o los servicios interrumpidos. También afectan emocionalmente a las personas, que necesitan acompañamiento, tranquilidad y apoyo para afrontar lo sucedido.

En medio de una emergencia, ayudar a alguien a recuperar la calma también puede ser una forma de proteger la vida.

¿Qué puede hacer la tecnología cuando ocurre una tragedia?

Como ingeniero, no puedo evitar preguntarme qué podemos hacer para responder mejor ante una situación como esta. La tecnología no puede impedir que la tierra se mueva, pero sí puede ayudarnos a prepararnos, comprender los daños y actuar con mayor rapidez cuando cada minuto importa.

Pensemos, por ejemplo, en las personas que podrían quedar atrapadas bajo los escombros de una edificación. Los equipos de rescate deben determinar dónde buscar, cómo acceder a las estructuras y qué zonas representan un mayor riesgo. En esas circunstancias, disponer de información confiable puede marcar una diferencia importante.

Los drones equipados con cámaras de alta resolución pueden ayudar a inspeccionar edificios y zonas afectadas sin exponer inmediatamente a los rescatistas. Las cámaras térmicas pueden aportar indicios de la presencia de personas, aunque sus resultados dependen de las condiciones ambientales y de los materiales que las rodean.

Terremoto en Colombia y la tecnología

También existen robots capaces de desplazarse por espacios estrechos y sistemas acústicos que permiten escuchar golpes, voces u otras señales que podrían orientar la búsqueda de sobrevivientes.

La inteligencia artificial puede complementar estas herramientas mediante el análisis de imágenes, la identificación de daños visibles y la organización de los reportes recibidos. Integrada con mapas digitales, información sobre las edificaciones y datos suministrados por los organismos de emergencia, podría ayudar a priorizar las zonas que requieren atención.

Pero hay otra lección que dejó mi experiencia: la comunicación es fundamental.

Durante el trayecto al trabajo, la pérdida de internet hizo que no dimensionara inmediatamente lo que estaba ocurriendo. En una emergencia de gran magnitud, las interrupciones de las comunicaciones pueden dificultar la recepción de información oficial, la coordinación de los equipos de rescate y el contacto entre familiares.

Por eso necesitamos sistemas de comunicación preparados para funcionar incluso cuando parte de la infraestructura convencional falla. Las redes de radio de emergencia, los equipos de comunicación satelital y las soluciones de comunicación de respaldo pueden contribuir a mantener el intercambio de información, siempre que estén disponibles y cuenten con la infraestructura necesaria.

La tecnología también podría facilitar que los ciudadanos reporten daños, indiquen la ubicación de personas desaparecidas y comuniquen necesidades urgentes. Estos reportes tendrían que verificarse y coordinarse adecuadamente para evitar información duplicada o falsa que pueda entorpecer las labores de socorro.

Terremoto Colombia Tecnología

No se trata de sustituir a los seres humanos por máquinas. Se trata de darles mejores herramientas a quienes tienen la responsabilidad de salvar vidas.

La innovación debe estar al servicio de las personas

El terremoto me hizo reflexionar sobre la relación entre la ingeniería y las necesidades humanas. Con frecuencia hablamos de automatización, sensores, sistemas inteligentes y nuevas tecnologías como herramientas para aumentar la productividad o mejorar procesos industriales. Sin embargo, también debemos pensar en cómo esos conocimientos pueden utilizarse para responder a las emergencias que ponen en riesgo a nuestras comunidades.

La electrónica puede ayudarnos a construir sensores más precisos. La automatización puede facilitar la operación de equipos en condiciones difíciles. Las telecomunicaciones pueden mantener conectados a los organismos de socorro. La robótica puede permitir inspeccionar espacios peligrosos. Y la inteligencia artificial puede transformar grandes cantidades de información en datos útiles para tomar decisiones.

Ninguna de estas tecnologías es una solución mágica. Necesitamos infraestructura, preparación, capacitación, mantenimiento y protocolos de actuación. También necesitamos construcciones seguras y ciudadanos que sepan cómo reaccionar ante un sismo.

La tecnología más avanzada pierde su valor si no está disponible cuando se necesita. Por eso, la innovación para la gestión del riesgo debe desarrollarse antes de que ocurra la próxima emergencia, no solamente después de que una tragedia nos recuerde lo vulnerables que somos.

Una reflexión después del terremoto

Aquel día comenzó como cualquier otro. Iba camino al trabajo, concentrado en mis actividades, sin imaginar que terminaría presenciando una situación que cambiaría mi manera de observar las calles de mi ciudad.

Primero sentí el movimiento. Después encontré daños en mi lugar de trabajo. Más tarde, al recorrer la Calle Quinta, vi las consecuencias humanas y materiales de la emergencia. Finalmente, en mi propia casa, enfrenté las pérdidas materiales y ayudé a un vecino que necesitaba apoyo para recuperar la calma.

Cada uno de esos momentos me recordó que una catástrofe no se vive de una sola manera. Se vive desde el miedo, la incertidumbre, las pérdidas y, también, desde la solidaridad.

No podemos controlar los movimientos de la tierra. Tampoco podemos garantizar que la tecnología encuentre a todas las personas atrapadas o que las comunicaciones permanezcan intactas. Pero sí podemos prepararnos mejor, diseñar soluciones más resistentes y utilizar el conocimiento científico para reducir los riesgos y mejorar nuestra capacidad de respuesta.

Quizás el verdadero progreso no consista únicamente en construir máquinas más inteligentes, sino en desarrollar herramientas que nos permitan actuar con mayor rapidez, proteger a quienes están en peligro y darles una oportunidad a quienes esperan ser encontrados.

Porque, cuando ocurre una tragedia, la tecnología alcanza su propósito más importante cuando deja de ser solamente una innovación y se convierte en una oportunidad para salvar una vida.

Acerca de Bryan Tejada Aparicio 6 Artículo
Ingeniero y docente apasionado por el desarrollo de tecnologías inteligentes.

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