Soluciones innovadoras para niños y adolescentes con discapacidades motrices

Breve descripción del emprendimiento (+edad de Alejandro y breve recorrido profesional)

Alejandro Bisi (30 años), Bioingeniero Siendo aún estudiante de Bioingeniería, Alejandro recibió el pedido de ayuda de una docente a cuyo hijo de 18 meses le diagnosticaron una patología degenerativa llamada Atrofia Muscular Espinal Tipo II. Según esta noticia, Facundo necesitaría de una ayuda técnica para poder movilizarse. Conmovido por la situación, Alejandro se comprometió a proveerle una solución alternativa a los productos que se conseguían en el mercado. De esta manera, en un breve lapso de tiempo se diseñó y fabricó el primer prototipo de bipedestador estático.

¿Cómo surgió GIVEMOVE? ¿Cuál es la impronta personal que le ha agregado al proyecto? ¿Cuáles son a su criterio los aspectos innovadores del proyecto por sobre otros emprendimientos similares? ¿Cuál es el modelo de negocio?

Siendo estudiante comencé a trabajar con un profesor de la facultad haciendo monitores multiparaméticos para salas de hemodinamia, y terapia intensiva. En ese momento conocí a Gabriela, quien era docente de la carrera de Bioingeniería, en la materia de Química y a su hijo le habían diagnosticado una enfermedad degenerativa progresiva llamada atrofia muscular espinal de segundo grado. Gabriela me pide si podía construir un bipedestador. Existen varios productos en el mercado, pero todos son estáticos. El bipedestador sirve para tener erguida a una persona que por sus propios medios no puede hacerlo, para no empeorar su condición de salud. Y esto se relaciona a que una persona que no puede pararse por sus propios medios, tiene problemas de nivel anatómico, fisiológico y psicológico. Se promueve el acortamiento de los músculos por una mala irrigación de la sangre. La persona no respira de manera adecuada. Hay descalcificación de huesos y esto promueve una desviación de columna, llamado escoliosis, por no mantener siempre una buena postura. No hay un buen funcionamiento del sistema gastrointestinal, del sistema urinario. Asimismo, siempre la persona está en desigualdad, ya que mira al mundo desde abajo. Por todas estas razones mencionadas anteriormente, la recomendación es que la persona se bipedeste al menos una hora al día.

Fue así como pude desarrollar el primer prototipo, los fines de semana me quedaba encerrado en el taller de la empresa para hacerlo. Luego le hice a Facundo un autito eléctrico manejado con joystick con la mano, porque no gateaba ni podía movilizarse. La única forma en que se movía era acostado en el piso estiraba sus bracitos y rodaba. Entonces después de eso presenté los proyectos en la Facultad, quien me apoyó mucho en mis comienzos.

Luego formé un grupo de estudiantes de los diferentes años de la carrera para hacer dispositivos para un centro de rehabilitación. En aquel momento comenzamos a hacer pulsadores sonoros para que niños con parálisis cerebral pudieran llamar a sus padres. Después evolucionó a un proyecto muy lindo llamado MOTI, venido de la palabra motivation and motion, y buscaba trabajar sobre la causa efecto de generar movimiento voluntario de niños con discapacidad motriz a muy corta edad es decir de 0 a 2 años.

Ese proyecto lo donamos al centro de rehabilitación y Teraphya que lidera Sandra y Patricia Albornoz, en la ciudad de Paraná.

Después de eso combiné mis dos primeros proyectos para crear un bipedestador motorizado.  Que no existían y aún no existen, somos los únicos que lo desarrollamos para niños.

Así fue que dejé de trabajar en una empresa para dedicarme de lleno a esto. Me gradué en diciembre de 2017, en 2018 quedamos seleccionados en una convocatoria del Ministerio de Producción de la Nación en convenio con Fundación INVAP, y eso fue un antes y después. Comenzamos a tener muchísima visibilidad. El caso de éxito de Facundo se virilizó rápidamente en las redes. Comenzaron a llamarnos familias de toda Argentina, de Colombia, Perú, México, Bolivia, Ecuador.

A todo esto, solo teníamos un prototipo y estábamos conformando el equipo de trabajo. En ese momento se habían sumado profesionales de diseño industrial (Nina Centurión y Daiana Ianina Romero), ingeniero mecánico (Facundo Cuestas), administración de empresas (Marcos Bermudez), comercio exterior (Martina Minaglia), bioingenieraos(Diana Vertiz del Valle y Julian Botello), y hace poco se sumó un estudiante de ingeniería electrónica (Federico Loker).

Así fue surgiendo GiveMove, todo a pulmón. Hasta el año pasado no teníamos lugar de trabajo. Nos reuníamos en el club de emprendedores de Paraná.

Salimos al mercado en septiembre del 2019. Quedamos seleccionados a fines de ese año por la aceleradora Start-Up Chile, lo cual nos ayudó para proyectarnos en Latinoamérica.

El proyecto no nace como una empresa donde el fin era económico. Sino que nació para dar solución a una problemática puntual de una familia. Que después nos dimos cuenta que no era algo puntual de solo una familia, sino que se replicaba a muchas familias de Latinoamérica.

Nos encanta desarrollarnos profesionalmente, haciendo algo que podría cambiarles la vida a las personas. Y eso es lo que las familias destacan de GIVEMOVE. Porque los acompañamos mucho y tratamos de brindarle lo mejor para sus hijos. En cada equipo ponemos lo mejor de nuestra parte y hacemos los equipos a medida. Eso es difícil de encontrar hoy en día en el mercado, que te escuchen y terminen haciendo algo a medida para cada usuario.

El dispositivo es muy innovador tiene una patente en Argentina y permite ser fácilmente plegado para trasladarse en un auto. Para que también puedan tener paseos como por ejemplo si quisieran ir a un shopping, a un parque, al lugar donde sea lo pueda llevar. Los padres nos mandan foto de ellos con sus hijos en la costanera. Eso es muy gratificante.

Hoy en día en Argentina comercializamos a ortopedias y obras sociales. En chile comercializamos a entidades gubernamentales y directo a familias.

¿Tuvo que recurrir a financiamiento o bien cómo lo puso en marcha?

En un principio el financiamiento fue de fondos semillas al nivel provincial, nacional, el apoyo de la familia y ahorros. El primer premio que ganamos fue en 2019 – al cual luego le siguieron muchos otros- por la Usina de Emprendedores, espacio creado por la Universidad CAECE en conjunto con la Cámara Argentina de Comercio y Servicios. Ese dinero nos sirvió para empezar a construir nuestro lugar de trabajo. El año pasado tuvimos muchas competencias donde ganamos para ir pagando el sueldo de los profesionales y seguir expandiéndonos para dar respuesta a nivel nacional e internacional.

¿Cómo se proyecta GIVEMOVE a futuro?

Nos proyectamos, desde «oro verde» hacia el mundo. Ya estamos articulando con diferentes ortopedias y representantes de Argentina y otros países para llegar de la mejor manera a las familias, con un producto adecuado como lo requieren estos productos ortopédicos.

Una de las anécdotas más lindas fue cuando nos presentamos a la primera competencia donde ganamos una notebook, y decidimos vendérsela a mi abuela, para poder pagar la patente de invención.

El equipo de trabajo fue muy difícil lograrlo. Siempre es muy complejo poder convencer a otra persona para que trabaje, no para vos sino con vos y que no sea lo principal el objetivo económico. Eso valoro de las personas que forman Givemove y que hacen que cada día crezca más. Son personas que trabajan con el mismo propósito con el que yo comencé. Givemove no solo es mío sino también de ellos.

Acerca de Alejandro Bisi 1 Article
Mi nombre es Alejandro Bisi, soy Bioingeniero graduado en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos y tengo 30 años. Desde que me vine a vivir a Entre Ríos desde la ciudad de Pergamino, Buenos Aires para estudiar esta hermosa carrera, la mayor motivación de este nuevo desafío era poder en mi futuro como profesional, cambiarle la vida a las personas.

1 Comentario

Dejá un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*