Telefónicas y financieras a la ascensión de los robots para el incremento de sus ganancias

Hablan de transformación y no es más que un fundamentalismo conservador para la marginación de quienes no tienen opción

Todos los sistemas poseen procesos. Hoy día, muchos de estos procesos son realizados y controlados por personas. Por dicho trabajo los operarios reciben una paga que obviamente es parte fundamental de los recursos para cubrir sus necesidades y las de sus familias.  En muchos casos estos ingresos no cubren las necesidades básicas. Para los empresarios y economistas con una ideología de mercado estos trabajos son parte de una idealización que los considera un costo, un número y un balance. No hay una concientización de su valor social o comunitario. El trabajo humano forma parte de una inversión social que incluye al sector empresarial. Más allá de todo concepto de plusvalor o explotación existe una necesidad de subsistencia de la familia trabajadora que encuentra como única opción su salario.

Para comprenderlo mejor veamos cómo se definen las necesidades fundamentales o básicas según la siguiente definición:

“Las necesidades fundamentales son: subsistencia (salud, alimentación, etc.), protección (sistemas de seguridad y prevención, vivienda, etc.), afecto (familia, amistades, privacidad, etc.) entendimiento (educación , comunicación, etc.), participación  (derechos, responsabilidades, trabajo, etc.), ocio (juegos, espectáculos) creación (habilidades, destrezas), identidad (grupos de referencia, sexualidad, valores), libertad (igualdad de derechos).” Susana Choren, Necesidades humanas básicas, CONICET, Mendoza, Argentina.

Los integrantes de los círculos de intereses en común ligados a las técnicas de automatización de procesos por medio de la nueva terminología de bots ofrecen a las grandes compañías la maximización de las ganancias a cualquier costo, aunque este sea el de seres humanos. En sus documentos de promoción de esta tecnología comunican abiertamente la pérdida significativa de puestos laborales. Sus panfletos comerciales e ideológicos promueven técnicas psicológicas para inducir a los afectados a aceptar ciegamente su reemplazo.

Décadas atrás comenzó la reducción de los ingresos de los trabajadores locales por medio de la utilización de trabajadores remotos de países donde la mano de obra era más barata. Esto no fue ni es  suficiente para los sectores inversores. Hoy día se promueve la automatización de procesos para la toma de decisiones, atención al cliente, evaluación financiara, etc.

La empresa KPMG en sus documentos de promoción declara: “Es probable que en los próximos 15 años un 45 por ciento, y a lo mejor hasta un 75 por ciento, de los trabajos tercerizados existentes dentro del sector de servicios finan­cieros sean realizados por robots, o para ser más preci­sos, por una automatización robótica de procesos (ARP),” declaró Cliff Justice, director de Advisory de KPMG LLP. “Esto se traducirá en una cuantiosa reducción de costos de hasta un 75 por ciento para las firmas que los implementen”.

Estas afirmaciones no poseen ningún resguardo en declarar abiertamente la eliminación de puestos de trabajo. Resulta morboso el planteo, donde claramente aumentan las ganancias a costa de la injusticia social. Pero esto no termina allí. Más adelante, en el mismo documento, intimida a los proveedores de servicios a incluir sus tecnologías bajo la advertencia que, de no hacerlo, terminarán desapareciendo. Cómo es obvio, se trata de una amenaza indirecta, que alerta a sus clientes de su posible eliminación del mercado en caso de no adquirir esta tecnología y por caer en desventaja ante los competidores. Con estas afirmaciones puede apreciarse como los despidos no serán graduales en el tiempo de manera tal que la sociedad a través del estado pueda re-estructurarse para dar opción a las personas que pierdan su trabajo. Por el contrario se producirá una ráfaga de despidos. En un corto periodo de tiempo las empresas ejecutarán el plan de reducción haciendo aún más difícil la reconversión laboral.

Es muy interesante analizar el siguiente concepto:
“El éxito en los mercados financieros actuales requiere de un nivel de veloci­dad, exactitud y eficiencia de costos sin precedentes, más allá de lo que una plantilla de personal humano puede ofrecer”.
– Bill Cline, Director de Advisory de KPMG

En esta cita podemos apreciar un concepto que desarrollé en diferentes artículos donde la dominación se va perfeccionando en busca de la concreción de una distopía que se implementa con la eliminación del trabajador, en un mundo exclusivo para unos pocos.  A través de la historia de la humanidad conocimos el sistema de explotación asiática, el esclavismo, la colonización y la explotación laboral. En todas ellas hay, en mayor o menor medida, un conflicto entre déspotas/empresarios y trabajadores. En la concreción de la distopía planteada, los elegidos por el mercado prescinden de los trabajadores, anulando así lo que ellos suponen como la fuente de sus problemas. Obviamente en un mundo de elegidos quienes son descartados son guiados hacia su invisibilización, marginación y desaparición.

Algunos argumentan que esto no ocurrirá debido a que el empresario requiere de clientes y a su vez estos clientes necesitan de un trabajo, con lo cual debería equilibrarse la injusticia naturalmente. Esta visión es un dogma más, que pretende sumarse a la famosa autoregulación del mercado. Esto es propio de la idealización de un mundo donde se confunde el presente con el tiempo de la concreción de la utopía planteada. De esta manera el dilema es resuelto por la idealización misma y no por medio de una relación entre la teoría planteada y la realidad practicada.

Podemos sacar como conclusión que el slogan “ascenso de los robots” es decadencia en la humanización de la sociedad. Los que ascienden económicamente y en poder son exclusivamente los empresarios, inversionistas y sectores técnicos afines al empresariado y sus intereses. Todos los demás se encontrarán limitados a una vida marginal o alimentada por las migas que caigan por debajo de los banquetes de los ricos.

En el próximo número de TECNOLOGIA HUMANIZADA analizaremos la declaración de “transformación” realizada por las empresas a través de los bots.


Fuentes:

«El surgimiento de los robots», KPMG.

Acerca de Gustavo Reimondo 91 Artículos
Coordinador de Tecnología Humanizada. Coordinador del proyecto Realidad Empoderada. Un proyecto de realidad virtual para la concientización en una praxis solidaria. Miembro del grupo: "La familia de la calle", organización conformada por personas indigentes y no indigentes en una relación igualitaria. Coordinador de proyectos de Infraestructura Física de Telecomunicaciones. Experto en Robótica, Instrumentación & Control, IoT, Sensórica y sistemas microcontrolados.

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