El nivel de desempleo de médicos en Latinoamérica es un tema controversial, no hay un dato preciso y único que lo defina, pero sí se puede hablar de una situación general de escasez de profesionales de la salud y subempleo. En general, la situación laboral de los médicos en Latinoamérica desde el 2020 muestra un panorama complejo con desafíos en la disponibilidad de profesionales y la necesidad de mejorar las condiciones laborales. Se observa un déficit de profesionales de la salud en general, incluyendo médicos, en la región. Aunque la tasa de desempleo ha disminuido en algunos países, la informalidad laboral y el bajo nivel de empleo registrado persisten como problemas. Se necesitan políticas públicas que promuevan la creación de empleo formal, la mejora de las condiciones laborales y la retención de profesionales de la salud en la región.
En Argentina por ejemplo podemos decir que el nivel de empleo en el sector ha subido.
“Durante el segundo semestre de 2020, la rama Salud empleaba alrededor de 996 mil personas en el total urbano del país, representando al 6,1% del total de ocupados. En un contexto de retracción del empleo de los últimos seis años, esta rama presentó un dinamismo superior al resto de la economía. En efecto, con respecto al segundo semestre de 2014 se advierte un incremento de los ocupados de la rama que alcanzó al 16,1%, mientras que el resto de los ocupados se retrajo un 0,5%. Este crecimiento se presentó tanto en el sector público (+16,3%) como en el sector privado (15,9%) de la Rama Salud. Aunque el sector privado representa el 60,2% de los ocupados de esta rama de actividad.” Situación ocupacional de los trabajadores de la Rama Salud Sobre datos de EPH y SIPA. Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad.
Evolución del empleo privado registrado en Salud. 2014-2020. Promedios anuales. Total País. Índice base 2014=100.
El trabajo profesional en enfermería
El conflicto del personal de enfermería en torno al reconocimiento profesional y las condiciones laborales no es exclusivo de Buenos Aires; se replica en diversas ciudades y países de América Latina. El conflicto del personal de enfermería en Buenos Aires gira principalmente en torno a la falta de reconocimiento profesional y las condiciones laborales, incluyendo bajos salarios y falta de igualdad en comparación con otras profesiones de la salud. Esto ha generado protestas, movilizaciones y presentaciones de proyectos de ley con el objetivo de lograr la inclusión de la enfermería en la Ley 6035, que regula las condiciones laborales y salariales de los profesionales de la salud.
En Chile, los Técnicos en Enfermería de Nivel Superior (TENS) han llevado a cabo manifestaciones continuas exigiendo reconocimiento profesional y mejoras salariales. Las protestas, que comenzaron en septiembre de 2020, incluyeron manifestaciones en Santiago y otras comunas. El gobierno respondió con represión policial, utilizando camiones lanza agua, gases lacrimógenos y realizando múltiples detenciones.

Imagen: (REUTERS/Ivan Alvarado)
El conflicto del personal de enfermería en Brasil abarca tanto el sector público como el privado, y se manifiesta a través de protestas, campañas sindicales y debates legislativos. El personal de enfermería de Hapvida, uno de los mayores proveedores privados de salud en Brasil, ha lanzado una campaña nacional bajo el lema «¡La salud no es una mercancía!». Las demandas incluyen el fin de la falta de personal, la prohibición del acoso laboral, la priorización de la atención al paciente y el respeto en el entorno de trabajo. Los trabajadores han denunciado despidos de empleados veteranos y la contratación de nuevos empleados que no permanecen debido a la presión y los bajos salarios.
La influencia en los salarios
La falta de reconocimiento de la enfermería como profesión en muchos países de América Latina ha influido directamente en los salarios del sector y en otras condiciones laborales. Este fenómeno se observa claramente en varios aspectos:
Clasificación laboral inadecuada
En lugares como Buenos Aires (Argentina), gran parte del personal de enfermería no está incluido en leyes que regulan a los «profesionales de la salud» (como la Ley 6035), lo que implica:
- Sueldos más bajos que médicos, psicólogos o bioquímicos.
- Menores beneficios (bonificaciones, licencias, jubilaciones especiales).
- Cargas horarias similares pero con menos retribución.
Ausencia de escalafones profesionales
En países como Brasil y Chile, muchos trabajadores de enfermería (en especial técnicos o auxiliares) no tienen acceso a escalafones o categorías que permitan ascensos, lo que estanca sus ingresos a lo largo de la carrera.
Trabajo precarizado
Al no considerarse plenamente una profesión:
- Se permite la contratación informal o con contratos temporales.
- Las condiciones laborales suelen ser peores: más turnos, menos descansos, menos derechos sindicales.
- Hay escaso reconocimiento de especializaciones dentro de enfermería (pediatría, cuidados intensivos, etc.), lo que impide que esas habilidades se reflejen en el salario.
Datos y evidencia
- En Argentina, un informe de la Asociación de Licenciados en Enfermería (ALE) mostró que el salario promedio está por debajo de la línea de pobreza, con ingresos cercanos al salario mínimo, mientras que profesionales médicos ganan tres o cuatro veces más.
- En Brasil, los intentos de establecer un piso salarial nacional para enfermería han enfrentado trabas judiciales y políticas, a pesar de que más del 50% del sector gana menos de lo recomendado por organismos internacionales.
Consecuencias
- Alta rotación de personal.
- Migración hacia otros países donde la profesión es más reconocida.
- Desmotivación profesional y abandono de la carrera.
Mientras tanto la tecnocracia y la mercadotecnia qué hacen
El robot humanoide Unitree G1 ha sido objeto de investigaciones recientes que exploran su aplicación en asistencia médica remota. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en San Diego evaluó la capacidad del robot humanoide G1 para ejecutar procedimientos médicos mediante teleoperación, utilizando un sistema que combina control bimanual, seguimiento de poses y control de impedancia para manipular herramientas médicas de forma segura y precisa.
En las pruebas, la teleoperación de G1 demostró competencia en siete procedimientos médicos, incluyendo exámenes físicos, intervenciones de emergencia y tareas de precisión con agujas. Por ejemplo, logró una precisión del 90% en la ventilación con bolsa-válvula-mascarilla y una tasa de éxito del 70% en inyecciones guiadas por ecografía, incluso cuando fue operado por técnicos no clínicos.
Estas capacidades sugieren que el Unitree G1 podría ser utilizado en entornos médicos, especialmente en situaciones donde la asistencia remota es esencial. Sin embargo, los investigadores también señalaron desafíos, como limitaciones en la fuerza de salida para ciertos procedimientos y problemas de sensibilidad en los sensores que afectan la precisión clínica. Más allá de todo lo expuesto, es necesario evaluar la necesidad e incentivo a personas que pueden realizar estas tareas, supervisadas o no por un profesional en tiempo real.
¿Soluciones disruptivas?
Profesionales de la difusión y mercadotecnia de estas máquinas teleoperadas presentan a estas herramientas como soluciones disruptivas ¿Realmente son disruptivas? ¿desde qué percepción de la realidad?
Si bien la teleoperación es una técnica que ya lleva varias décadas, esta ha avanzado en la medicina. Como sabemos hoy día, para determinados sectores en la medicina privada, es posible realizar operaciones quirúrgicas a distancia. Como algo especial o cuando se requiere que un determinado equipo de profesionales ejecute la operación quirúrgica.
En aplicaciones como las testeadas con el robot G1 la situación es muy diferente. La disrupción está planteada desde una perspectiva de suplantación de personal o la realización de tareas que pueden ser realizadas localmente por profesionales remotos. Como sabemos, una vez propuesta una herramienta, esta es utilizada para hacer más eficiente los procesos ¿Eficientes en qué sentido? En el sentido de quien tiene el poder y el control de tomar las decisiones en base a premisas específicas y exclusivas. Las empresas, sean del gremio de la salud o no, buscan disminuir el costo laboral. Esto lo pudimos apreciar por ejemplo en el conflicto descripto anteriormente en el sector de enfermería.
El negocio en la medicina, es moneda corriente en muchos sectores, aplicaciones como estas solo serán aplicadas para bajar costos y depreciar la vida humana. Un ejemplo claro es la desvalorización de la enfermería como profesión y la mecanización de la atención médica.
Esta aplicación no tiene nada de disruptiva, es lo mismo de siempre: precarización laboral, disminución del llamado costo laboral, reducción de las relaciones interpersonales por temor al conflicto y depreciación del servicio y responsabilidades. Una constante en la tecnología aplicada a través de las necesidades de mercado. Pero los tecnócratas lo venden como: “disruptivo”. ¡Muy lamentable!
Una solución se presenta como disruptiva cuando cambia radicalmente la forma en que se hace algo ofreciendo una alternativa más eficiente, accesible o innovadora que desplaza o transforma las soluciones tradicionales. La innovación y transformación necesaria tiene que tener como centro al ser humano, no la veneración de la maximización de las ganancias y la deshumanización de los procesos. La transformación debe ser educativa, espiritual, social y dadora de nuevas opciones a quienes no las tienen, como ser a través de la valorización del trabajo en el sector de la salud, y el fomento de dicha gran profesión que jura por guardar la vida humana.
No idealicemos contra el progreso. Es necesario estar y hacer por y para el ser humano.
Fuentes:
“Recursos humanos para la salud” Organización Mundial de la Salud.
Mauricio Saavedra, “Profesionales de la salud realizan huelgas y protestas en Chile y Argentina”




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