Quiere que la IA no haga su arte, pero sí que haga los servicios que son el sustento de una empleada doméstica

Joanna Maciejewska crítica IA arte

¿Desde qué podio se afirman determinadas aseveraciones que se presentan como humanizantes?

“¿Sabes cuál es el mayor problema de impulsar la IA para todo? La dirección equivocada. Quiero que la IA lave mi ropa y los platos para que yo pueda hacer arte y escribir, no que la IA haga mi arte y escriba para que yo tenga que lavar la ropa y los platos”, afirma la escritora de ciencia ficción Joanna Maciejewska.

Joanna Maciejewska es una escritora polaca de fantasía y ciencia ficción, nacida en 1981, conocida tanto por sus novelas como por su presencia en redes sociales, donde ganó amplia difusión por su crítica sobre la dirección del desarrollo de la IA. Según su biografía oficial, nació en Polonia, luego vivió en Irlanda durante varios años y más tarde se trasladó a Estados Unidos. Es autora bilingüe (polaca e inglesa) y publica novelas, relatos y ensayos dentro de la ficción especulativa.

En su propia descripción, combina la escritura con arte amateur y videojuegos, y suele abordar mundos de aventura, magia y ciencia ficción. Entre sus obras destacan proyectos de fantasía épica y publicaciones independientes. Su notoriedad reciente fuera del ámbito literario proviene de su frase viral sobre la IA y la creatividad humana, ampliamente citada en debates culturales y tecnológicos.

Según parece, la escritora alcanzó gran notoriedad por esa frase, ampliamente difundida en redes sociales.

¿Qué hay detrás de esa afirmación, presentada como humana y encantadora?

La frase parece apoyarse en una concepción dualista del trabajo. Si bien existen muchos tipos de dualismo, hoy podemos observar —especialmente en la lógica tecnocrática— una comprensión de la realidad basada en la disociación de determinadas dimensiones humanas, que separa el mundo racional del material. El dualismo al que me refiero adopta hoy una forma cultural y tecnocrática. El mundo racional, el de las ideas, es considerado puro e incorruptible; por ende, lo material aparece como degradado. Las idealizaciones quedan por encima de la práctica, el error, la suciedad, las necesidades y el trabajo corporal.

En las concepciones dualistas, quienes ponderan su vida y trabajo a través de la razón y de ciertos marcos ideológicos se ven a sí mismos como superiores. Sus creaciones tienen un valor superior a oficios como la construcción, la limpieza, las tareas repetitivas o el acompañamiento de personas con discapacidad. Parece asumirse que la creatividad intelectual debe gozar de privilegios frente a quienes sostienen su vida mediante tareas manuales. La argumentación de esta escritora, al proponer que la IA o la robótica suplanten labores manuales para jerarquizar el trabajo intelectual, está dentro de este pensamiento elitista que he descripto. Básicamente, su crítica parte de su comodidad y de la de su entorno social, no de la experiencia de quienes tienen menos opciones.

El problema no es que un trabajo se realice repetitivamente o en forma manual, sino que se explote a las personas en sus condiciones laborales, sometiéndolas al sufrimiento. Hay personas que realizan estas tareas con dignidad, compromiso e incluso amor por lo que hacen.

La frase puede reflejar una sensibilidad cultural donde la creatividad aparece como aquello que debe preservarse como más humano, mientras las tareas manuales son vistas como naturalmente automatizables. La crítica no apunta a evitar que la tecnología alivie tareas que no tienen por qué convertirse en pesadas, sino a cuestionar un modelo social donde la automatización beneficia principalmente a quienes ya poseen privilegios culturales y económicos, mientras precariza aún más a quienes viven de su trabajo manual.

Desde esta lógica, el trabajo que realiza un/a operario/a o personal de maestranza puede ser automatizado, sin ningún tipo de análisis sobre la importancia de esas tareas para muchísimos sectores sociales que encuentran en ellas una opción laboral y el sustento de sus familias en un mundo profundamente desigual. Más aún para aquellas personas marginadas que ven en estos trabajos un camino posible de inserción social.

Aunque la frase puede interpretarse como un deseo legítimo de liberar tiempo humano, también revela una idealización cultural donde las tareas manuales aparecen como naturalmente reemplazables, mientras las actividades creativas e intelectuales son concebidas como aquello que merece ser preservado.

Los deseos de la escritora se desarrollan en un imaginario ideal, pero la realidad muestra que las tareas de limpieza y orden siguen siendo realizadas por personas. Esta lógica dominante prioriza sus deseos y su horizonte de vida por encima del de millones de personas que, por elección o por falta de alternativas, realizan trabajos que sostienen a sus familias, como la limpieza, el orden y muchas otras tareas esenciales, base de la economía de familias humildes o pobres.

Hay que preguntarse: ¿Desde dónde y con quiénes observo y critico este mundo?

En muchos casos, los trabajos manuales constituyen el primer escalón para acceder a otras oportunidades laborales o educativas.

La autora enfatiza su necesidad de tener tiempo libre para lo que ella quiere. ¿A costa de qué? ¿Quiénes son los perdedores? ¿Cuándo les tocará a los grupos relegados, que hoy hacen trabajos manuales, poder optar por trabajos intelectuales, sin diferencias?

¿Hasta qué punto hemos llegado, que viralizamos expresiones como esta y ni siquiera ocultamos la indiferencia hacia los sectores invisibilizados? ¿Qué humanidad es aquella que solo reconoce como plenamente humanas las creaciones intelectuales o artísticas?

El humanismo está en obtener el sustento, en el pan de todos los días. ¡El pan “nuestro” de cada día!


Fuentes:

“-La tía Maruja se queda sin trabajo-. Análisis crítico a la automación en la limpieza. (Primera parte)”. Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA, N.º 1, Año 2020.

 

Acerca de Gustavo Reimondo 152 Artículos
Coordinador de Tecnología Humanizada. Coordinador del proyecto Realidad Empoderada. Un proyecto de realidad virtual para la concientización en una praxis solidaria. Miembro del grupo: "La familia de la calle", organización conformada por personas indigentes y no indigentes en una relación igualitaria. Experto en Robótica, Instrumentación & Control, IoT, Sensórica y sistemas microcontrolados. Experto en el proyecto, especificaciones técnicas y acompañamiento en obras de Infraestructura física de telecomunicaciones para varios continentes. Expresidente de la primera compañía SCM International, Inc. de productos por catálogo de habla hispana de robótica educativa, diseño electrónico, adquisición de datos, sensórica, internet de las cosas etc… Diseñador y programador de herramientas de simulación y adquisición de datos con PC. Desarrollo de múltiples productos electrónicos de baja escala dedicados a la medición, electricidad y sistemas de control de efectos.

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