Las máquinas como extremidades de los empresarios y su grupo de conveniencias (Tercera parte)

Robotica y empresarios

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La teleoperación de los sistemas automáticos para el lucro de los empresarios

Los robots no son trabajadores, no trabajan, son mecanismos a veces simples y otras veces muy sofisticados. Según lo que pudimos analizar en las partes anteriores de esta nota, los robots pueden integrar una red de sistemas automáticos con una función industrial o comercial. Teleoperados con rutinas de operación preprogramadas para cumplir con su fin productivo o social.

El empresario tiene como fin el aumento de sus beneficios económicos reduciendo el costo laboral. Esto podemos observarlo desde los inicios de la automatización industrial. Ahora bien, como las máquinas no poseían la flexibilidad de programación dinámica y versatilidad en sus accionamientos, el proceso de determinación de las acciones a ser tomadas por las máquinas, estaba determinado en el momento de su diseño e instalación. La programación estaba dada por su distribución, y la sistemática de operaciones mecánicas física o químicas, cronogramas y otros parámetros que definen la producción específica en un establecimiento. Los cambios en los procesos implicaban un nuevo diseño productivo. El cual era ejecutado, instalado y puesto en marcha. De esta manera el obrero se insertaba como parte del proceso.

Los nuevos requerimientos necesitaban de un rediseño, reubicación o agregado de nueva maquinaria. De esta manera se diseñaba interpretando e implementando las nuevas necesidades para producir las acciones productivas. El proceso era realizado por seres humanos y máquinas.

Los mecanismos robóticos y otros sistemas como extensión de las extremidades de los empresarios bajo el gobierno del mercado

En las nuevas tecnologías actuales, el paradigma es equivalente a lo tradicional. El empresario determina siguiendo las leyes o dogmas del mercado una meta, los profesionales ingresan la información o programación para ser interpretada por los sistemas constituidos por una red de maquinarias y robots. Estos se encargan sin intervención humana de ejecutar las acciones requeridas en forma teleoperada.

Las redes de robots móviles o fijos industriales o sociales, son parte de un proceso productivo comercial, e interactúan remotamente bajo los fines del grupo empresario. Se combina lo teleoperado estático con lo móvil. Los espacios de acción pueden ser dinámicos o restringirse a un entorno que puede ser variante. Inclusive fuera de las fronteras regionales, estatales/provinciales o de su país.

Décadas atrás, los seres humanos hacían trabajos que hoy hacen en gran parte máquinas automáticas y robots. El operario realizaba este trabajo para poder intercambiarlo para cubrir sus necesidades de vida, por decirlo de alguna manera y sin mencionar la relación desequilibrada por el plusvalor. Sabemos hoy día, de personas que cubren un puesto de trabajo y a cambio reciben solo un lugar para dormir en el mismo establecimiento y la comida. En dichas estructuras productivas, que por supuesto hoy existen, había una programación, donde el operario era parte del trabajo requerido. Por supuesto las luchas sindicales y políticas se ocuparon de poner límite y condiciones a dicho trabajo. El ser humano a través de sus expresiones sociales: el sindicalismo y la política, podían interactuar en los sistemas productivos tanto sea por motivos propios o de interés de toda la sociedad.

La vida humana tiene una completitud tal que las acciones meramente productivas son una pequeña parte de su desarrollo, expresión y subsistencia. Generalmente, más aún en los procesos productivos el ser humano utiliza una fracción de sus cualidades. El ser humano es social, político, afectivo, entre otras características. Dichos factores están fuera del proceso productivo de mercado. El mercado busca eficiencia en las ganancias, en la reducción del costo productivo, incluyendo dentro de este último al ser humano y su comunidad, la conversión del cliente en un mero consumidor y el beneficio de su entorno cerrado. Si bien las empresas poseen espacios de responsabilidad social, sus proyectos son complementarios y una fracción minoritaria de sus actividades. La integridad del ser humano, atenta contra los intereses de dicha ideología, cada vez que este tiene la capacidad de una visión crítica de la realidad. Desde donde movilizar transformaciones a través de su voz que se convierte en acciones, rechazando lo injusto, la privación de sus necesidades y la de sus semejantes, el abuso y la viveza de quienes toman lo que no es propio o generado por su trabajo.

El empresario y su cúpula instauran una profilaxis para separarse y desvincularse de sus semejantes. Desde su espacio seguro de maestro o teleoperador, da las órdenes a los actuadores (la red de automatismos y robots). Los sistemas teleoperados concretan las acciones y transformaciones de los insumos para producir un producto. Los mecanismos actuadores son solidarios a las instrucciones e ideología del empresario. En forma totalmente análoga a los primeros telecomandos de la historia de la tecnología. Así como el brazo mecánico o electromecánico [1] reproducía los movimientos del operador, las nuevas redes de automación reproducen las acciones ordenadas por el empresario. Replica los conceptos básicos de una teleoperación: una zona segura y libre de contaminación, el actuador, y el espacio de acción. Es notable el concepto de zona segura y no contaminada. En origen se trataba de evitar la contaminación del operador con sustancias impuras, tóxicas, etc… en la actualidad separa al empresario de lo que considera impuro: el trabajo físico/manual y los trabajadores. Propio de la ideología dualista y jerárquica que degrada el trabajo manual y el pueblo [2].

La teleoperación inclusive ha llegado a la atención del público. Siempre hablando de una teleoperación con cierta automatización e interactividad autónoma para la comunicación social y la resolución de determinados problemas lógicos. Las unidades de atención al cliente, acotan la interacción posible del usuario, y aíslan a este de la relación humana con el prestador.

¿Cuál es la finalidad final de la aislación entre el Maestro, el operario y el cliente?

La eliminación de la humanidad propia de las relaciones sociales, en sus características afectivas, políticas, sociales, en fin, eliminar todo posible conflicto por interacción con el otro. Otro que es distinto y tiene sus necesidades.

Concluyo que, la teleoperación por medio de los sistemas complejos y autómatas existe, su operador es el empresario y su cúpula, quienes por medio de sus miembros artificiales son responsables de sus acciones.


Fuentes:

[1] Reimondo, G. (2023) Las máquinas como extremidades de los empresarios y su grupo de conveniencias. (Primera Parte). TECNOLOGIA HUMANIZADA, núm. 5

[2] Reimondo, G. (2022) Las máquinas nunca van a reemplazar la mente del ser humano. Afirman.. TECNOLOGIA HUMANIZADA, núm. 5

 

Acerca de Gustavo Reimondo 124 Artículos
Coordinador de Tecnología Humanizada. Coordinador del proyecto Realidad Empoderada. Un proyecto de realidad virtual para la concientización en una praxis solidaria. Miembro del grupo: "La familia de la calle", organización conformada por personas indigentes y no indigentes en una relación igualitaria. Coordinador de proyectos de Infraestructura Física de Telecomunicaciones. Experto en Robótica, Instrumentación & Control, IoT, Sensórica y sistemas microcontrolados.

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