La tía Maruja se queda sin trabajo. Análisis crítico a la automación en la limpieza. (Segunda parte)

En la número anterior comenzamos a desarrollar los conceptos sociales que vinculan los sectores marginados y el trabajo manual y/o de limpieza. No avanzamos sobre la automatización en la limpieza.

De la primer parte de este artículo podemos concluir con respecto a la valorización del trabajo realizado o accesible a las personas necesitadas o marginadas que (1):

  • Para las personas marginadas en muchos casos este tipo de trabajo es “otorgado” o “dado” como un favor en respuesta a una necesidad laboral, no como un intercambio igualitario. Es lo que alberga el subconsciente colectivo más allá que esto no sea verdadero.
  • La situación anterior se ve reforzada por la desvalorización del trabajo manual o físico por parte de la cultura dominante.
  • Los derechos correspondientes a una vida digna, el acceso a la salud propia y de sus hijos e hijas, es considerada como en segundo plano, prevaleciendo la “autoexplotación” en función de tener un cumplimiento absoluto del trabajo pretendido. Esto conlleva a una dedicación ciega en la eficiencia de las tareas sin recesos por salud, maternidad, paternidad, etc…  Intenta establecer como fundamental el “rendimiento”. Separando la tarea de componente humana, de un todo que integra lo racional y las necesidades básicas y de salud.

Si a estas situaciones le agregamos la condición de que muchas trabajadoras mantienen a sus hijos e hijas solo por su cuenta sus trabajos tiempo completo o parcial son sostén de su familia, y a veces también de algún pariente menor o mayor de edad. Con lo cual la posibilidad de brindar la cantidad de horas de servicio es fundamental para la subsistencia de dicho núcleo familiar. De truncarse esto, y sin apoyo de la sociedad, sea de los vecinos, comunidades, organizaciones no gubernamentales y el estado conllevaría a los hijos e hijas, a la próxima generación, al analfabetismo. Pese a la ayuda de las demás estructuras o relaciones si la ayuda no es un acompañamiento empoderador también los infantes se convertirán en personas dependientes e invisibilizables.

Como es de público conocimiento, aunque nos resistamos a considerarnos atravesados por la ideología de mercado, o a negarnos a romper con estructuras de pasamientos que sobreguardan nuestros intereses y el de nuestros grupos de conveniencia lo que prima es: “la eficiencia”. Medida esta,  desde la economía. Pareciera que no hay vida sin economía. La eficacia de la reducción de los procesos y gastos en pos de maximizar las ganancias esta sobre la vida, sobre las posibilidades de una existencia de la misma. Aparentemente, la reducción de costos justifica la deshumanización. Si bien la historia de lucha por los derechos de los y las trabajadores y trabajadoras ha logrado en algunas sociedades reivindicaciones. Estableciéndose derechos laborales tendientes a establecer una justicia social, el uso no responsable de la tecnología pude poner en riesgo los medios de subsistencia de los sectores trabajadores y de la baja clase empresarial.  Esto ya ocurrió en los primeros procesos de industrialización en Inglaterra. Hemos desarrollado este tema en el estudio y análisis de las revueltas luditas al inicio de la automatización de los telares.

Como se desarrolló anteriormente; el empresariado y su núcleo de intereses, como lo era en el antiguo patronazgo del imperio romano en la relación patrono –cliente, pretenderá maximizar las ganancia sosteniendo el dogma de la eficiencia sobre la vida y el descarte de aquellos que fuera de este núcleo no son parte de esta élite y pueden ser descartados. Porque su trabajo no es digno y a su vez se argumenta que esta eliminación de la posibilidad de acceder o continuar en el mismo es remplazada por una opción más digna, más pura. Lo cual no es así. Se basa en un fundamentalismo ideológico basado en la pureza de determinados trabajos sin ver la realidad del sistema y de la persona en sí misma. Como todo ser humano, este solo no es comprendido por la naturaleza de la ideología racional, sino en un conjunto de espíritu-racionalidad y necesidades básicas. Generalmente se aduce, que “el estado” como si fuera un ente todopoderoso, o más bien haciendo alusión a una concepción mágica, que este debe re-capacitar a la persona en otros trabajos de diferente complejidad. Un pensamiento basado en la idealización de los procesos sociales y porque no físicos y fisiológicos. Estos dogmas dan la tranquilidad de conciencia de los grupos de interés que necesitan vivir tranquilos y enseñar los mismos en forma bancaria ( no crítica) a sus dependientes.

Si el pudiente como manera para contener a quien quiere ayudar en la necesidad, el empresario que cree ser el proveedor o “dador” de vida para aquellos que les da trabajo; si el trabajo es una dádiva que se da al necesitado, al menesteroso, al que vive el día. ¿Qué valor tiene dicho trabajo?. Es más, con los dogmas meritocráticos donde los logros se hacen en base al esfuerzo sin tener en cuenta el contexto, el entramado social y más que nada el patronazgo.

Veamos por ejemplo el caso de una tienda de robótica muy conocida donde se vende un limpiador de pisos industrial. ¡Este robot tiene una autonomía de hasta aproximadamente dos horas y una capacidad de limpieza de 300 a 500 metros cuadrados!. Con un cepillo principal puede limpiar hasta 1000 metros cuadrados. Si se va a los comentarios un comerciante opina:
“Tengo tres robots Makita para fines comerciales todos los días durante los últimos tres meses. Reduce el 50% en costos de mano de obra y es muy eficiente en tareas de limpieza. Yo personalmente realmente recomiendo en este producto.”

Veamos algunos robot en acción:

¿Entonces porque la automatización en la limpieza?. ¿Es mala?

La tecnología y la automación no son malas en si mismas, el problema es el contexto social y económico que son aplicadas.

Por un lado podríamos pensar que sería bueno que una máquina realice el trabajo de un humano sin producir un desequilibrio laboral tal que no permita la sustentabilidad, es decir cubrir las necesidades de determinados sectores laborales. Ahora bien, este análisis, no puede ser realizado desde el sector que requiere la automación en si misma , sino desde el sector en desventaja. Porque es desde esa realidad donde debe ser valorizada la influencia y consecuencia de los mismos.

¿Puede una conciencia responsable permitir el uso indiscriminado de estas tecnologías?

La respuesta es sencilla: No. Analicemos el porqué. Las reglas, dogmas y sistemas propios del capitalismo y de la libre competencia indiscriminada, tomada como tal en el caso donde no se contemplan todas las consecuencias sociales y humanas desde la realidad de los humanos desfavorecidos, solo genera la saciedad y seguridad para un grupo selecto. Mientras no se cambie de paradigma, o se realicen por medio del control estatal o de la conciencia social, si es que esta pudiera ser posible, no es posible pensar en un beneficio y justicia equitativa de oportunidades. Debemos comprender que la mentalidad del hombre ha expandido los criterios de “evolución” y “complejidad” de la biología a la tecnología, justificando inconscientemente, en un pensamiento meramente basado en las reglas naturales interpretadas por el ser humano como un concepto dogmático. Esto pone en riesgo la posibilidad de permitir que la automación en remplazo del trabajo de los sectores desfavorecidos pueda ser beneficiosa cada vez que es desligada de sus consecuencias.

Por otro lado, la cultura dominante, que como hemos visto no nos permite tener disfrute en las tareas físicas o asociadas a las mismas por considerar que desvalorizan a la persona que las realiza cierra toda posibilidad a que ello pueda ser diferente. Sin embargo, si realmente pensamos en la libre satisfacción sana de las personas, no debemos porque descartar o hacer que un nuevo modelo trunque la felicidad que pueden encontrar otros en dichos trabajos. Obviamente considerando que los mismos sean  realizados en una forma saludamente responsable.

¿Es posible encontrar una solución competitiva y que subsista en el mercado sin automatismos?

Si no cambiamos el rumbo, podría considerarse imposible. Calificándonos como inhumanos y practicantes de una religión cuyos dogmas quiebran los huesos de quienes apenas pueden sostenerse en dicha sociedad, provocando sufrimiento, muerte silenciada y oculta. La consecuencia misma de la asimilación de estos mandatos, convertirán, si es que ya no lo estamos, a las personas en autómatas incapaces de ver y sentir los efectos de sus actos. Desde dicho punto, no podrá el ser humano, hacer historia. Una historia de sensibilidad en una libertad verdadera y no en una libertad opresora inmersa de sacrificios humanos.

Gustavo Reimondo
Acerca de Gustavo Reimondo 77 Artículos
Coordinador de Tecnología Humanizada. Coordinador del proyecto Realidad Empoderada. Un proyecto de realidad virtual para la concientización en una praxis solidaria. Miembro del grupo: "La familia de la calle", organización conformada por personas indigentes y no indigentes en una relación igualitaria. Coordinador de proyectos de Infraestructura Física de Telecomunicaciones. Experto en Robótica, Instrumentación & Control, IoT, Sensórica y sistemas microcontrolados.

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