¿La ética como motor de los proyectos o de acciones responsables? (Tercera Parte)

En el número anterior de la revista cerré el artículo describiendo cómo se generan las acciones humanizadoras en un contexto de acompañamiento al sector más desfavorecido con la finalidad de subvertir nuestras certezas e iniciar un proceso de toma de acciones responsables y necesarias que den solución a las necesidades creando contextos de justicia.

Comenzar a fermentar las acciones.

La realidad de aquellos que están en desventaja los convierte en fermento. Más que nada, en nuestras tierras periféricas, cada vez más asoladas por las concentraciones de poder, recursos y la automación deshumanizadora. Las soluciones, métodos y herramientas cada vez se perfeccionan para ser útiles a los sectores dominantes en pos de aumentar sus ganancias personales o corporativas y ocultar las consecuencias de dicho fin.

Pertenecer a un sector no convierte a la persona y sus actitudes en buenas, menos aún en justas. En el acompañamiento hay que estar seguro de estar dispuesto a romper con aquellas circunstancias donde se visualiza un comportamiento opresor y someterlo a crítica. Ser pobre, marginado u oprimido no implica no ser opresor o acaparador del poder en desmedro de los derechos de sus pares e, inclusive, de quienes están en una situación más favorable o de acompañantes y/o educandos. La crítica debe ser aplicada rigurosamente a los efectos de no confundirse y para transformar con acciones futuras estas situaciones. Por otro lado, las continuas aproximaciones y caminos conjuntos que se transitan entre acompañante y acompañado, descubren el continuo boicot por parte de las estructuras sociales existentes, y como la cultura, dogmas y mercadeo de ideas conspiran contra las necesidades de los sectores acompañados. De esta manera, concientizándonos de estas situaciones, y a través del dolor y la desvalorización de la persona, se toma una acción creadora y dignificante. Simplemente, porque la iniquidad y el atropello se hacen inaceptables. Hay que crear un acto liberador, que produzca una corrección o una convocatoria a sumar actores que se adhieran a vivir una historia de transformación. Así, revertir las estructuras opresoras a través de redes y movimientos que generen nuevos contextos de creatividad solidarios con la ética social y humana. Para que aquello, que antes estaba invisible por ser muchas veces considerado impuro y contaminante de los valores dominantes, fermente, leude como la masa con la masa madre. Aquí y ahora, es el momento de actuar.

Toda esta experiencia debe ser debidamente documentada desde una perspectiva que permita generar información del contexto y las situaciones vividas, fenómenos, condiciones y transiciones. Con ello, elaborar el camino o la herramienta a crear y el avivamiento de la comunidad que se irá conformando. La comunidad se dedicará al diseño como a la difusión. Su crecimiento debe estar basado en lo posible y el replanteo permanente de las pequeñas determinaciones que irán fortaleciendo una comunidad que no pierda las premisas originales. Para ello, también debe tenerse una misión pedagógica que permita adherir adeptos que puedan sumarse y actuar conscientemente en los diseños. No necesariamente en la búsqueda de flexibilidad, sino, más bien, en replicar los conceptos y praxis sociales en los mismos métodos de desarrollo a aplicarse. Se requiere de un cuidado especial en no confundir el éxito como un fenómeno de difusión o masificación, con la realidad de no desvirtuar las necesidades surgidas de la praxis y su entorno. Debe generarse escuela, con procesos que, si bien pueden ser complejos, sus métodos de comprensión pueden trabajarse en un lenguaje sencillo y desburocratizado. Las estructuras pequeñas, trabajando en redes, y sin caminos de jerarquización, obviamente basadas en la educación y contextualización, pueden ayudar a concretarlo.

La Acción Realidad Empoderada

Un caso práctico de lo expuesto anteriormente es el Proyecto Realidad Empoderada. Deberíamos llamarlo Acción Realidad Empoderada, debido a que surge de la convivencia y las necesidades de la comunidad marginada. El haber comenzado en su momento a hacer escuela y generar conocimiento surgido de la continua reformulación teórica y práctica en el acompañamiento a sectores marginados de calle, devino en la comprensión de que se debía tomar acciones concretas basándonos en las necesidades y correcciones necesarias para poder hacer un camino en continua aproximación hacia el establecimiento de una sociedad más justa.

La injusticia puso a la vista las transformaciones necesarias y la necesidad de actores que las lleven adelante, que hagan historia para alterar sucesivamente la realidad. De allí surgió la comprensión que era necesario involucrar a la sociedad en una solidaridad responsable y que, para ello, era necesario la educación. Obviamente, por medio de una praxis que no podía tomar como un objeto de práctica a la población vulnerable, a La Familia de la Calle.  Por otro lado, en una proyección a futuro, se pensó como educandos a la población mayormente activa, hoy día, inmersa en la virtualidad. Una virtualidad gobernada por las creencias y dogmas de mercado, el éxito y en muchos casos el heroísmo vivido como sobrevivientes de la competencia o la violencia teatralizada en un ambiente irreal. Lo posible, determinó la utilización de las mismas tecnologías virtuales dominantes, pero sometiéndolas a una reforma desde el contexto vivido en la praxis social. Sin reforma y sin una valorización de nuestras vidas como creadores, diseñadores y constructores de conocimiento, y para el bien de la sociedad, no es posible llevar adelante un plan que se mantenga en el curso posible y necesario para lograr un producido, un sistema, que nos lleve a la transformación deseada. Puedo dar un ejemplo muy sencillo: si deseamos obtener caramelos y hacemos una máquina sintiéndonos y comportándonos como fabricantes de ravioles, lo más seguro es que la máquina hará ravioles y no caramelos, o quizás agregando un poco de conflicto obtengamos ravioles dulces. No podemos pedir peras al olmo. La creación siempre lleva la impronta de los creadores.

La proximidad e inclusión con mis amigos y amigas de calle, me incluyeron en el grupo y del afecto mutuo a través de la práctica solidaria subvirtió mis certezas. La acción de instituciones, organizaciones solidarias y otros actores, se vieron naturalmente sometidas a crítica. Se puso de manifiesto todo aquello que actuaba bien intencionadamente, pero con efectos controversiales y, en muchos casos, negativos. En dicha observación, los mandatos culturales y los criterios teóricamente solidarios de autosatisfacción quedan a la vista y para ser identificados como parte del problema. Y la sociedad activa sumergida en una virtualidad que encanta y a su vez distancia de lo sensible y real. Por ello, idee un sistema virtual que permitirá llevar adelante la praxis social responsable en su entorno y que a su vez a través de una transferencia de conocimiento en forma dialógica, sin premios ni castigos, desmontar las costumbres y criterios de las personas que accedan al mismo. Ansiándose un proceso de transformación personal, o al menos rompiendo con determinados preconceptos y dogmas, con el fin de llevar a la persona una práctica social comprometida y consciente de sus acciones y afectos. Por supuesto, el sistema no estará basado en un mecanismo virtual exclusivamente, sino también en la creación de una comunidad que acompañe y sea activa, bregando por un empoderamiento social solidario.

 


Fuentes:

Reimondo. G, “Cuando los pobres nos llaman a la conversión”, Editorial TECNOLOGIA HUMANIZADA
“Algoritmos no colonizadores. Una manera de desarrollar software multicultural (primera parte)” , Gustavo Reimondo, Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA núm 3 2020
“Algoritmos no colonizadores. Una manera de desarrollar software multicultural (segunda parte)” , Gustavo Reimondo, Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA núm 4 2020
“El diseño de servicios y productos como acción de transformación y de esperanza para otro mundo posible (Primera parte)” , Gustavo Reimondo, Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA núm 2 2021
“El diseño de servicios y productos como acción de transformación y de esperanza para otro mundo posible (Segunda parte)” , Gustavo Reimondo, Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA núm 3 2021
“El diseño de servicios y productos como acción de transformación y de esperanza para otro mundo posible (Tercera parte)” , Gustavo Reimondo, Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA núm 4 2021

Acerca de Gustavo Reimondo 102 Articles
Coordinador de Tecnología Humanizada. Coordinador del proyecto Realidad Empoderada. Un proyecto de realidad virtual para la concientización en una praxis solidaria. Miembro del grupo: "La familia de la calle", organización conformada por personas indigentes y no indigentes en una relación igualitaria. Coordinador de proyectos de Infraestructura Física de Telecomunicaciones. Experto en Robótica, Instrumentación & Control, IoT, Sensórica y sistemas microcontrolados.

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