El diseño de servicios y productos como acción de transformación y de esperanza para otro mundo posible (Tercera parte)

Este es un ensayo que vengo elaborando desde el acompañamiento al marginado. En el artículo anterior desarrollamos el proceso de desmontaje de los dogmas, de la cultura y costumbres, todas propias del entorno de conveniencias personales. La contaminación de nuestra burbuja, de nuestro círculo de conveniencias, que nos mantiene separados de aquellos que descartamos por no cumplir nuestros supuestos valores morales, estéticos, entre otros, es la clave para el cambio. Lo considerado impuro se vuelve generador de justicia y, por ende, de nuevos criterios que hacen espacio a otras culturas.

Como bien sabemos, todos los productos y servicios que consumimos están diseñados dentro del marco cultural de su(s) creador(es). Si dicha cultura es exclusiva y dominante, el diseño será del mismo tipo. Las creaciones potenciarán las ventajas y serán más eficientes para el sector de los intereses de los grupos asociados por estos mismos. Estos grupos alcanzan un mejor posicionamiento, mientras que la brecha entre los desfavorecidos y estos, se vuelve cada vez mayor. A su vez, es importante comprender que el capital que posee el grupo de conveniencias o el de los financistas, es superior al de los grupos relegados. Por lo tanto, tanto el diseño, la producción y a su vez la imposición de los mismos en la sociedad se verá altamente favorecida, produciendo una conquista de una cultura sobre otra. Como hemos tratado en otros escritos, la conquista o colonización se basa en la deshumanización del otro y en su calificación de casi humano, circunstancia que termina justificando la desaparición o explotación del excluido. Es allí donde vemos el diseño de productos y servicios inmerso en dicha realidad como una herramienta de dominación y opresión.

El proceso es gradual, empieza con la imposibilidad de opciones de los sectores en desventaja. En el caso del diseño dominante, tanto sea por su valor o por su utilidad, este excluye a aquellos que no pueden acceder a los productos y, por ende, tampoco a determinadas necesidades que se convierten en básicas para la subsistencia en dicha cultura hegemónica. El único camino para que el diseño sea transformador es que este surja de la convivencia o de la misma cultura oprimida. Muchas veces es necesario un acompañamiento desde los sectores pudientes que como lo describí en el artículo anterior, por medio de la relación amorosa y comunitaria desmonten sus saberes y diseñen, desde esa nueva perspectiva, el mundo. La verdadera alternativa en la búsqueda de un empoderamiento real de amigos y amigas del sector marginado es motivar y educar horizontalmente para el desarrollo de sus propios productos y servicios. De esta manera los diseños serán generadores de transformación social.

Podremos complementar mis reflexiones con la siguiente cita y análisis:

“4.3.3.2 Se tiene entonces «estado de necesidad» o conciencia de lo deseado o de un satisfactor: el ente que puede saciar la necesidad. El satisfactor es el objetivo de un estado de necesidad. Lo que acontece en el sistema capitalista es que existe una política de producción del deseo, que se funda en el proyecto del sistema, y que crea por la publicidad un deseo o necesidad colectiva: el mercado. Ese mercado producido, no por una necesidad «natural» (que no existe, lo mismo que las necesidades primarias o biológicas), sino por la propaganda, es fruto de un criterio absoluto del sistema económico mismo: adquirir la mayor ganancia con la menor inversión o producción posible.

4.3.3.3 Decimos que no hay necesidades primarias o biológicas y secundarias o culturales, porque las necesidades humanas son siempre biológico-culturales. No hay ninguna necesidad que se cumpla de una manera natural (pre-cultural), como ninguna cultural que no sea al mismo tiempo biológico natural (según la sustantividad humana). Es tan ideológica la distinción entre ambos tipos de necesidad, como dar un valor absoluto a los valores de cambio o uso.” Enrique Dusell, «Filosofía de la liberación»

La necesidad cultural-biológico esencial y final del ser humano es la necesidad de justicia. Cómo las personas que sufren de bulimia, niegan su enfermedad y sus necesidades fisiológicas de la misma manera el individualismo niega la necesidad de justicia para la humanidad. Por ese motivo es necesario que el diseño humano y no sectorial tenga como objetivo recuperar dicho deseo. Para ello el proceso que hemos descrito trata de mover a ese humano sectorizado y dominante a la aproximación hacia el marginado. Una aproximación racional y del compartimento de las necesidades de sobrevivencia y la cotidianidad. En dicho acto amoroso para con aquellos que son considerados casi humanos, ellos recibirán toda la humanidad necesaria para poner en acción una transformación mutua (*).

Un proyecto tecnológico diseñado para el empoderamiento social solidario

Generado en el seno de la necesidad de motivar a los vecinos de las ciudades a tener una relación responsable y, a su vez, visible con la persona marginal en situación de calle como un vecino más, se comenzó a desarrollar el proyecto Realidad Empoderada. Este está pensado para agrupar a agentes sociales y a capacitarlos por medio de una herramienta de software. El sistema de Realidad Empoderada está siendo desarrollado desde la concepción filosófica y teológica de la praxis social adquirida por sus creadores en el acompañamiento y convivencia en una relación de “familia de calle” con amigos y amigas en situación de marginación. Si bien, actualmente su programación y diseño es llevado adelante exclusivamente por personas pudientes, las vivencias mismas y las relaciones establecidas trazan los caminos a seguir. Así también en diálogo con amigos y amigas de la familia de la calle permite tener la certeza de que dicho rumbo es reconocido por todos los actores como la manera de hacer las cosas en el acompañamiento empoderador con el marginado. Los compañeros marginados reconocen ese actuar como algo diferente a lo existente.

Realidad Empoderada ofrecerá un medio virtual 3D interactivo que recreará ciudades de características locales dando la posibilidad de poder vivenciar una praxis social responsable. Quienes lo utilicen tendrán la posibilidad de poder cuestionar la realidad y las acciones a realizar con los vecinos indigentes con la finalidad de inducir una aproximación y acompañamiento a las personas indigentes de su barrio. Así mismo, fomentará una conciencia colectiva generadora de nuevas concepciones, y un contexto social que permita a los sectores desplazados organizarse y ser gestantes de su propio bienestar.

 

(*) El ser marginado no hace a una persona buena o justa. No podemos romantizarlo. La convivencia en un punto de equilibrio debe proponer una acción de juzgamiento de lo que es justo o no, desde la nueva perspectiva.

 


Recomendamos leer también:

“Algoritmos no colonizadores. Una manera de desarrollar software multicultural (primera parte)” , Gustavo Reimondo, Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA núm 3 2020
“Algoritmos no colonizadores. Una manera de desarrollar software multicultural (segunda parte)” , Gustavo Reimondo, Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA núm 4 2020

Acerca de Gustavo Reimondo 91 Artículos
Coordinador de Tecnología Humanizada. Coordinador del proyecto Realidad Empoderada. Un proyecto de realidad virtual para la concientización en una praxis solidaria. Miembro del grupo: "La familia de la calle", organización conformada por personas indigentes y no indigentes en una relación igualitaria. Coordinador de proyectos de Infraestructura Física de Telecomunicaciones. Experto en Robótica, Instrumentación & Control, IoT, Sensórica y sistemas microcontrolados.

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