El diseño de servicios y productos como acción de transformación y de esperanza para otro mundo posible. (Segunda parte)

Aproximémonos a un concepto no colonizador y multicultural de diseño

Te recomendamos leer la primera parte del artículo.

¿Rasgamos las burbujas de intereses en común?

El diseñador como cualquier otra persona se encuentra inmersa, en  la cultura, vivencias y necesidades propias de su entorno cerrado y sobre todo por sus vínculos que mantienen su estatus de vida en la misma. El honor, la posición, la autoridad para cerrar conceptos, etc. La visión de su realidad misma está enmarcada por la burbuja misma y sus reglas. Si esa burbuja no se transforma por medio de su perforación y apertura a un flujo de intercambio de vivencias, proximidades, empatía, afecto y convivencia con las burbujas de los sectores marginados, todo seguirá igual. Marginados,  que no tienen opción y que han perdido la esperanza en tomar autocontrol de acciones transformadoras y hacedoras que generen un cambio de su realidad y  de los otros.

Si lo describiéramos desde un lenguaje inmerso en una burbuja superior, podríamos decir que esta debería permitir primero fisurar la burbuja y bajar, para que en una ida y vuelta comiencen a dialogar por entre esas grietas con quienes están desfavorecidos. Primero podría ser a nivel personal, para luego provocar  lo comunitario. Utilizo la palabra provocar, pero creo que lo más adecuado sería adentrarnos en el concepto ancestral de la levadura o las malezas en el campo.

Veamos por ejemplo la parábola de la levadura considerando al reino como un mundo de justicia para todos:

20 Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios?

21 Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado.

En el caso de la levadura, una parte de una masa que se corta para dejarse fermentar para luego ser insertada en una masa pura y limpia. Para elevar toda la masa, para desarrollarse, es necesario infectarla, contaminarla con lo que se considera impuro.

La parábola de la semilla de mostaza

18 Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?

19 Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.

O como la maleza que es tomada como algo dañino por el agricultor, como algo malo. Es el caso por ejemplo de la mostaza que crecen amplias y dan lugar a las aves desprovistas de un lugar de descanso. Infectando todo el campo. Estas dos menciones que son tomadas de los evangelios, aproximadamente dos mil años atrás, nos muestran como lo impuro, o lo despreciable debe ser visto como algo renovador, para crecimiento y lugar de descanso para todos.  Un lugar amplio para todos, con ramificaciones de diversidad que den lugar a todas las culturas en baja altura, o casi al mismo nivel y sin copas altas.

Si parte de una burbuja hace fuerza para bajar, esta se deformará, irá tirando y nadie la remendará con cosas viejas, con reglas rígidas, sino con nuevas, flexibles que puedan acompañar el cambio y transformación. Todas estas, son paradojas ante la dominación de la continua acumulación de modelos opresores, pero que se agrietan con el transcurso del hilo de la historia de la liberación. Por ello siempre en el transcurrir de la humanidad encontraremos caminos y puntos de referencia de una red que actúa reflexiva y activamente para deshacer los mandatos opresores. Hoy, como siempre, estamos en un punto donde podemos ser actores de transformación. Bajar a contaminarnos para generar tensiones de conversión a un mundo posible y amplio para todos.

Cuando las burbujas se deforman con la acción de algunos individuos que forman una red que presiona para entrelazarse amorosamente con los sectores marginados, comienza el intercambio. Allí la solidaridad transformadora cumple un rol fundamental. El de arriba salta a un pequeño abismo viéndose como un salvador, pero la relación práctica, tangible, simultáneamente racional y física cambia dicha percepción de salvador liberador. El pre-proclamado emancipador no puede negarse a encerrarse exclusivamente en su realidad personal ante sus pares con quienes antes tenía sus intereses en común. El dolor, el entrelazar su vida con los que sufren y la denuncia de una realidad que se ve cuestionada subvierten su mundo dominador en el que antes encontraba su quieta tranquilidad. Cuanto más se aproxima en la relación con el marginado, más se libera y se convierte en agente de cambio. Mientras que en la comodidad vaga de la burbuja, lo que se autoconsideraba bueno ahora comienza a ser juzgado y se transforma en la pregunta: ¿es justo?

“Aquí es donde entra la ética de la compasión. Tener compasión no significa tener “lástima” del otro, sentimiento que lo rebaja a la condición de desamparado, sin potencialidades y energías propias para levantarse. La propia palabra com-pasión nos proporciona su significado positivo, que es compartir la pasión del otro y con el otro, sufrir con él, recorrer el camino con él.” Leonardo Boof, “Una ética de la madre tierra. Cómo cuidar la casa común”, Segunda parte: “Los fundamentos de una ética de la madre tierra”.

Las burbujas superiores por medio de su exclusividad centralizan los beneficios y opciones, debiendo los sectores relegados ir hacia ellos para poder acceder a los mismos. En el camino hacia el centro o los centros existentes  se encuentran las barreras estructurales, moralistas y selectivas que impiden el acceso a dichos beneficios por parte de quienes no tienen opción y más aún de aquellos que ya se encuentran desquebrajados por dentro. A quienes estas barreras impiden el flujo a sus derechos y beneficios. Es allí, donde se comprende, que debe existir un flujo de los beneficios y servicios hacia la periferia. Creando esto una acción reflexiva en cuanto a la necesidad de ir hacia el necesitado y no el necesitado hacia el centro, generando esto una necesidad de proximidad e intercambio de prácticas, culturas y lenguaje.

El mundo de seguridades, se da vuelta y ahora la nueva seguridad deseada y posible contempla las ida y vuelta entre burbujas, aplanando las diferencias y creando una comprensión multicultural. La razón, por medio de la convivencia con aquellos que antes estaban ocultos; la razón, por medio de la percepción de las necesidades físicas e intelectuales a través de una relación amorosa, se ve criticada por sí misma. Generando nuevos vínculos afectivos con renovadores intereses comunitarios, que a su vez tienden a subvertir los anteriormente existentes.

La nota continuará en el próximo número de TECNOLOGIA HUMANIZADA.


Fuentes:

“Jesus, una biografía revolucionaria” de John Dominic Crossan


Recomendamos leer también:

“Algoritmos no colonizadores. Una manera de desarrollar software multicultural (primera parte)” , Gustavo Reimondo, Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA núm 3 2020
“Algoritmos no colonizadores. Una manera de desarrollar software multicultural (segunda parte)” , Gustavo Reimondo, Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA núm 4 2020

Las viñetas fueron dibujadas por Solange Rosales Cartier

Acerca de Gustavo Reimondo 104 Articles
Coordinador de Tecnología Humanizada. Coordinador del proyecto Realidad Empoderada. Un proyecto de realidad virtual para la concientización en una praxis solidaria. Miembro del grupo: "La familia de la calle", organización conformada por personas indigentes y no indigentes en una relación igualitaria. Coordinador de proyectos de Infraestructura Física de Telecomunicaciones. Experto en Robótica, Instrumentación & Control, IoT, Sensórica y sistemas microcontrolados.

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