Cuando los pobres nos llaman a la conversión. Comentarios sobre el libro.

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El libro está basado en mi acompañamiento a personas indigentes en la zona del Obelisco de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde hace ocho años atrás. El abordaje se encuentra dentro de la temática de la teología y la filosofía de la liberación. La centralidad de la actividad fue construyéndose desde una teoría de base, una lectura gradual de la praxis y el contexto cultural de las personas visitadas. Dicha teoría se fue ampliando en función de las vivencias y los estudios que complementaron y guiaron la una a la otra. Bajo la temática de la filosofía de la liberación todos los mundos y en especial los de los sectores marginados u oprimidos deben tener su espacio. Si bien en un principio realizaba visitaciones, al poco tiempo con un trabajo de comprensión y reconocimiento de los fenómenos sociales que se daban en las personas de calle, me permitió colaborar al afianzamiento de un grupo. Dicho grupo se autodenominó “la familia de la calle”.

Al libro he decidido denominarlo o clasificarlo como manual. ¿Por qué? Porque debe ser simple y comprensible por cualquier persona que desee compenetrase en la temática. Debe entrar en sintonía también con el entorne el cual describe, se desarrollan los análisis y reflexiones, por ende el lenguaje debe ser vulgar.

El manual puede ser categorizado como un “Manual de desprocedimiento”. En nuestro mundo estamos acostumbrados a realizar procedimientos y métodos del funcionamiento y operatoria de un grupo de trabajo, como parte de nuestros empleos, negocios y organizaciones. El género de los  escritos se desarrolla en una temática diferente, sin construir estructuras rígidas y/o métodos que tracen un camino predeterminado por una vivencia dada.  De manera distinta, el manual contiene las bases, relatos, críticas y reflexiones sobre los comienzos del sostenimiento a una institución de la calle: “La Familia de la calle”. Si bien desde la simple visualización de las comunidades indigentes esto no se llega a exteriorizar, el compartir la vida con ellos nos incluye en esta familia. Descubrimos una nueva contención en nuestras vidas, fuera de los tantos ambientes seguros que creemos construir a lo largo de la existencia.

El manual de “desprocedimiento”, como yo lo llamo, da pautas básicas y el análisis de diferentes historias en la búsqueda de la conformación de un grupo sólido: no étnico, pero sí con características en común entre sus integrantes y el empoderamiento de cada uno de ellos.

“Tiene que hacer esto”, “tiene que trabajar de esto”, “no tiene que pedir más que esto”, son algunos de los mandatos que los pudientes hacen sobre las personas que se encuentran indefensas y en la mayoría de los casos con una gran crisis emocional y de subsistencia. ¿Por qué surgen estos mandatos? Porque vivimos en un mundo que tiende a la estructuración y a las promesas mágicas que no se centran en una práctica solidaria, la cual se construye desde un contexto teórico básico y se desarrolla en forma de movimiento en la práctica, en una continua redefinición. Por ello, los escritos tienen como premisa generar una base por donde iniciar la acción solidaria, a través de una serie de reflexiones que forjen un contexto: una pequeña biblioteca de experiencias, narraciones históricas analizadas desde una perspectiva empoderadora basada en el amor. Los escritos, que no conforman un marco, brindan información complementaria que cada uno puede sumar a su propia historia en el acompañamiento liberador para con los marginados en situación de calle. Me atrevo a utilizar la palabra “marginados”, antes que “oprimidos”, dado que en mi experiencia la mayoría de las personas de calle no se ven a sí mismas como víctimas de una opresión. Prefiero por el momento respetar su autodefinición.

Arribo a la temática desde una premisa inicial: desde el análisis de las posturas, bloqueos y preevaluaciones propias de las personas que encuentran dificultad para poder tener una relación igualitaria y afectiva con indigentes, basada en el respeto de sus deseos, cultura o lenguaje. Dicho respeto es fundamental para la revalorización del marginado, pues le permite religar su ser en la autodeterminación y capacidad de poder crear historia comunitaria en su propio mundo.

En el inicio del acompañamiento es imposible no identificar las “ranchadas” y el concepto integrador de “la familia de calle”: dos entidades no institucionalizadas que se complementan. Una, la ranchada, con desarrollo local y a veces identificada con un nombre propio; y la familia de calle, la cual trasciende a las ranchadas construyendo relaciones de parentesco sanguíneo en algunos casos, y de familia ensamblada en otros.

Cuando deseamos buscar una solución desde nuestra estructuración, atentamos contra estas instituciones, que por imperfectas que puedan ser, son las propias de este grupo social. Grupo social silenciado, al que se le ha suprimido la voz y que ni siquiera es defendido por parte de partidos políticos. Esto se debe a que gran cantidad de veces, muchos de ellos no votan o no poseen documentación en regla para ejercer este derecho. Por otro lado, es notable cómo varias de las instituciones políticas que incluyen a personas en situación de calle generan en ellas un rechazo a su pertenencia anterior, quitando toda posibilidad de construcción desde su pertenencia. Las agrupaciones políticas y las organizaciones caritativas no construyen comunidad fuera de su entorno; no son semilleros de agrupaciones o comunidades autodeterminadas, basadas en su propia identidad. En contraste con las propuestas existentes, el contexto que desarrollo del manual tiene como premisa a la persona, su entorno, sus agrupaciones naturales y su realización.

Los textos, por medio de un lenguaje amigable, sencillo y coloquial, han sido producidos con el deseo de llegar a la mayor cantidad de personas, evitando excluir por motivos de profesionalización académica.

¿Un método?

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Aunque suene antagónico a un manual de desprocedimiento, como he definido al grupo de escritos, remarco que existe un orden de trabajo que desestructura organizadamente el camino a seguir, sin perder el objetivo móvil o difuso que significa el camino de vida de una persona decidida a actuar por el prójimo oprimido. Todos cambiamos y tenemos derecho a cambiar nuestra historia, a ser partícipes de un trazo que no siempre avanza, retrocede, sube, baja o dobla en un sentido; sino que es como el espíritu, como el viento en cambio permanente.

No podemos obviar una temática de acción basada en la observación, el conocimiento de lo observado, la valorización de sus características, la apreciación del entorno y sus consecuencias. Revalorar las premisas por las cuales accionamos, para así, sucesivamente, ajustar las metas temporales.

Querido lector: lo que me motivó a escribir este manual ha sido, a nivel personal, una gran crisis continua en la búsqueda del replanteo de mi accionar en un punto de la historia de mi (no en su sentido más posesivo) Familia de calle. Y a nivel de la familia propiamente dicha, la necesidad de que los vecinos de cada pueblo, de cada barrio, se lancen en el compromiso de impulsar un mundo de justicia y equidad que comience con el empoderamiento de ellos mismos y de los grandes marginados: los indigentes. Por eso espero que durante la lectura del manual o luego de su culminación, vos te animes, te permitas ser un agente de cambio para un mundo más amoroso y justo.

OTRO MUNDO ES POSIBLE

Una persona de fe

Más allá de todo tipo de lucha, el proceso de vida con las personas desfavorecidas y marginadas es la vivencia que nos interpela, que nos cambia realmente el punto de visión y nos subvierte en nuestra profundidad. Cuando queremos cambiar las cosas desde nuestra propia realidad, en gran parte lo que hacemos es colonizar: nos guste o no admitirlo. De esa manera, conformamos una realidad no inclusiva y liberadora. Si el cura, el pastor o la pastora están para predicar, el pobre es el evangelizador y liberador. La idea es amar y generar un vínculo real, un nexo con el que vive el sufrimiento, el cual parte de nosotros construye o naturaliza: es allí donde comienza la lucha que nos liberará, donde se inicia la ruptura de las propias ataduras que no podemos ver.

Cerca de nuestras casas, a la vuelta de ellas y en las plazas hay personas dispuestas a evangelizarnos, a reformarnos. Solo tenés que ir hacia ellas con humildad sincera y respeto.

Revista TECNOLOGIA HUMANIZADA Num. 2 , 2018
Gustavo Reimondo
Acerca de Gustavo Reimondo 23 Artículos
Gerente de Tecnología Humanizada. Coordinador del proyecto Realidad Empoderada. Un proyecto de realidad virtual para la concientización en una praxis solidaria. Miembro del grupo: "La familia de la calle", organización conformada por personas indigentes y no indigentes en una relación igualitaria. Coordinador de proyectos de Infraestructura Física de Telecomunicaciones. Experto en Robótica, Instrumentación & Control, IoT, Sensórica y sistemas microcontrolados.

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