Avances que retroceden

Tecnologías de la opresión Gerardo Oberman

Ya no soy una persona joven, voy llegando a los 60 y los cambios tecnológicos que he visto en estas 6 décadas son increíbles si se los analiza desde una perspectiva de evolución histórica. Algunas de esas transformaciones tecnológicas han traído enormes beneficios a las personas. Otros avances, sobre todo aquellos ligados a la industria de la guerra y luego aplicados también a la represión de manifestaciones populares al menos plantean serios interrogantes.

La tarea pastoral que me toca desarrollar en este contexto de crisis creciente en Argentina me ha llevado a acompañar a muchos grupos, muy diversos, en sus reclamos por respeto a sus derechos o por mejoras en sus condiciones laborales o por dignidad en las prestaciones sociales que reciben o por acceso a un plato de comida caliente en los comedores comunitarios.

Esto es algo que, por gracia de Dios, no he asumido en soledad. Hace ya 8 años conformamos con otros pastores, pastoras y un laicado comprometido de muchas iglesias evangélicas la Pastoral Social Evangélica. Desde ese espacio, hace tres años, formamos junto a los Curas en Opción por los Pobres, los curas Villeros, el Servicio Paz y Justicia del reconocido premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y otras varias organizaciones basadas en la fe, la Mesa Ecuménica por la Vida, la Democracia y el Bien Común.

Mesa Ecuménica

Y es en ese territorio de la disputa por el sentido de la vida y por la dignidad de las personas y de los pueblos donde es posible ver las dos caras de los avances tecnológicos.

En las últimas décadas, la tecnología ha transformado profundamente las formas de organización social, incluyendo la manera en que los movimientos sociales se comunican, se movilizan, visibilizan y registran sus reclamos. Sin embargo, este desarrollo también ha sido aprovechado por los Estados y por las fuerzas de seguridad para perfeccionar sus mecanismos de control, de vigilancia y de represión de las protestas sociales.

La tecnología aplicada al registro de lo que sucede en las marchas por los reclamos de las personas jubiladas, por ejemplo, permitió descubrir al gendarme que disparó de manera directa contra el fotorreportero Pablo Grillo, disparo que casi le cuesta la vida. A pesar de las mentiras de la ministra de (IN) seguridad Patricia Bullrich, los testimonios fílmicos y gráficos son más que elocuentes.

La tecnología también nos permite, desde los sectores que tratamos de visibilizar la agonía generada por el perverso ajuste del gobierno sobre los sectores populares. Las redes sociales, donde los trolls del establishment lograron instalar un discurso que animó al voto por el “cambio” libertario, ahora es terreno también de disputa en el que los sectores sociales que reclaman muestran su realidad y su lucha.

Por otro lado, desde el Estado represor, el más peligroso avance es el vinculado al Ciberpatrullaje, delegado por un decreto ilegal al nuevo Departamento Federal de Investigaciones creado por la ministra ya mencionada. Ya en eventos masivos e incluso en el cotidiano andar por las calles de Buenos Aires nos tenían más que vigilados, pero ahora tienen la potestad de meterse en nuestras redes sin autorización judicial y perseguirnos por nuestros pensamientos, creencias, posturas políticas o reclamos de cualquier índole. En ese sentido, las famosas libertades planteada por el partido político que ha hecho de esa palabra su eslogan de campaña, se limitan a un encasillamiento ideológico alineado con el poder de turno. Si bien desde el poder suelen justificar su uso en nombre de la seguridad y la prevención del delito, diversas organizaciones de derechos humanos han advertido que estas prácticas violan el derecho a la privacidad y generan un efecto inhibidor sobre la participación ciudadana[1].

Tecnologías de la opresión, Gerado Oberman y el padre Paco

Si a esto le sumamos los drones, los inhibidores de señal, los malware que se instalan en dispositivos de comunicación para extraer datos o grabar conversaciones, queda claro que el objetivo no es la prevención sino la criminalización de la protesta social, un derecho claramente establecido en nuestra Constitución Nacional.

Finalmente, el desarrollo de elementos de represión directa (gases, por ejemplo) que el Estado ha comprado, gastando fortunas que se le niegan luego a los jubilados y jubiladas y a los sectores más vulnerables del entramado social, atentan contra la integridad física de quienes asumimos la calle como espacio de disputa de valores y políticas que dignifican la vida.

La tecnología no es neutral. Su uso en el ámbito de la protesta social refleja disputas de poder, visiones ideológicas y decisiones políticas concretas. Mientras las herramientas digitales pueden fortalecer la organización ciudadana, también pueden ser utilizadas para silenciarla.

Desde mi rol de liderazgo social y eclesial aplaudo y valoro los avances tecnológicos que ayudan a dignificar la vida, pero creo que es sumamente preocupante alentar aquellos avances que retroceden, que bajo el manto de un aporte a la seguridad o a un supuesto bienestar, nos devuelven a la época de las cavernas, donde solo tenía oportunidades quien llevaba el garrote más grande y quien pegaba más fuerte.

[1] Ver declaraciones de Aministía Internacional ya en el año 2020. Y cito a esta organización para que no se diga que es una postura “político-partidaria” de una organización argentina. https://amnistia.org.ar/noticias/ciberpatrullaje-amnistia-internacional-advierte-sobre-los-peligros-de-la-vigilancia-social-y-su-potencial-amenaza-para-los-derechos-humanos

Acerca de Gerardo Oberman 2 Artículos
Pastor de las Iglesias Reformadas en Argentina, integrante de la Mesa Ecuménica por la democracia, la vida y el bien común, fundador y coordinador continental de la Red Crearte, miembro del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, integrante de la Mesa de Coordinación de la Pastoral Social Evangélica. Músico, compositor, poeta.

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