Arte & Tapa con Gabriel Quipildor: Víctimas

Victimas Muralismo

Mi entorno

Crecí en un barrio de Berazategui. En una familia de clase media baja, de terreno prestado, casa prefabricada de madera y piso de tierra.

Barrio humilde de trabajadores solidarios, calles de tierra y casas bajas. Donde se mezclaba la vida de campo y de ciudad, el conurbano en su máximo esplendor.

De a poco fue cambiando, progresando con alumbrado y calles mejoradas. Hoy en día llegó el asfalto con todo lo que eso implica.

A lo largo de la vida me he mudado a distintos barrios y ciudades, pero siempre dentro del conurbano sur.

Desde hace 16 años trabajo en la Dirección de Arte Público y Muralismo dependiente de la Secretaría de Cultura del Municipio en la ciudad de Quilmes. Esta ciudad tiene varias complejidades socioculturales debido a su alta población y a la diversidad migratoria de su población; está declarada como ciudad pluricultural.

Las cuales abordo en los murales que realizo en diversos espacios públicos (escuelas, sociedad de fomento y paredes particulares). En todos los años que vengo trabajando en la ciudad, he aprendido mucho sobre su gente y sus costumbres, conectando con ellos de manera personal a raíz del diálogo constante mientras realizo los murales en la calle, formando un vínculo.

No concibo el mural alejado de las necesidades, las luchas y los valores del barrio donde realizo el trabajo.

Mi obra de tapa

El mural está dedicado a las víctimas de la última dictadura cívico-militar de Argentina, detenidas-desaparecidas en el ex centro clandestino de detención denominado Puesto Vasco en la ciudad de Don Bosco, Quilmes.

En dicho lugar fueron llevadas muchas personas del ámbito de telecomunicaciones; entre ellas, el dueño de Papel Prensa.

La imagen fue diseñada a partir de los testimonios de ex detenidos y familiares de desaparecidos. En la obra se destaca la imagen de una mujer gritando delante de un micrófono, una detenida recostada con el detalle de estar embarazada, haciendo alusión a los niños expropiados.

Otro detalle a tener en cuenta son los pies, ya que al tener los ojos vendados, como la mujer gritando, que fueron un dato importante para revelar dónde estuvieron detenidas las víctimas a partir de contar los pasos.

Gracias a la tecnología, el boceto fue diseñado con un programa de edición de imagen y el mural fue transferido a la pared con un proyecto. Sin embargo, mi manera de trabajar es muy analógica; sigo bocetando en lápiz y papel, luego escaneo las imágenes y compongo de manera digital. Esto lo vengo incorporando para agilizar el trabajo.

Acerca de Gabriel Quipildor 1 Artículo
Muralista y Artista Plástico, con más de 20 años de trayectoria

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