Arte & Tapa con El Patu : Dibujitos y Arte con Calle

Hola. Mi nombre es Francisco Palma. Más por todas partes me conocen por mi apodo, Patú. Artista callejero. Nací y pasé la primera parte de mi vida en Viedma, Río Negro, Argentina. Desde los doce años aproximadamente empecé a jugar malabares. Siempre pasaban viajerxs, mochilerxs, malucxs, y me enseñaban algún truco nuevo o me relataban historias poco creíbles (pero ciertas) de lugares que ni sabía de su existencia.

No mucho tiempo después, comencé a malabarear en semáforos. Esa fue una hermosa llave que me llevó a infinitos lugares. En cualquier lugar que haya un semáforo, podíamos trabajar y subsistir. Viajando también aprendí, que cualquier lugar es un posible escenario. Plazas, lugares de comida, ferias, transporte público, salidas del super, peatonales o donde se nos ocurra.

Más de veinte años jugando en las calles me llevó a recorrer decenas de países y acumular historias muchas.

En un invierno muy frío, donde salía solo lo necesario a chambear a la calle, comencé a materializar muchas vivencias en forma de historietas. Y allí nació Dibujitos. Con el internet como herramienta, estos dibujos tuvieron mucha repercusión. Miles de personas comparten y apoyan este proyecto. Gracias a esto, también participé de muchos trabajos gráficos en colaboración con otros países en hermosas obras autogestivas e independientes.

Estoy muy agradecido con el circo, las expresiones artísticas contraculturales, autónomas, porque ellas fueron mi escuela. Siempre que esté en nuestra cabecita, se va a poder concretar.

Desobedecer a otrxs para obedecernos a nosotrxs es nuestra manera.

Mi obra, El malabarista frutal

Este dibujo fue especialmente hecho para el libro “Poesía payasa”, un hermoso libro de Menzo Mejunjes ilustrado por más de veinticinco artistas circenses de iberoamérica. Esta obra titulada el malabarista frutal, está inspirada en un relato llamado Cambiar la piel. Allí el autor cuenta que en uno de sus viajes le robaron todas sus pertenencias. Y al creer que no tenía nada, se dio cuenta de lo mucho que tenía. Su cuerpo, su creatividad. Sin vestuario ni sonido, solo con unas cosillas y mucho ingenio pudo formar su espectáculo y salir al ruedo una vez más. En la tira sale el personaje malabareando con frutas. En el semáforo, he visto malabarear con piedras, bolsas del supermercado echa nuditos, pelotas de pelotero rellenas y con cintas… cuando estamos viajando entendemos que no depende de que tengamos, sino de que hacemos con nuestra energía.

El no tener nada que perder es  la mejor oportunidad. Si no tenés nada, todo lo que venga va a ser genial.

Recuerden malabarear sus frutas antes de comerlas, porque si no, pierden sus propiedades

El arte callejero no es delito

Al igual que el poema del payaso triste, que hace reír incondicionalmente a su público sin importar si hay penas en su interior, desde nuestro lugar en la calle, seres libres repartidor@s de alegría, nos encontramos con muchas situaciones nada alegres. Somos perseguid@s  encarcelad@s, discriminad@s e incluso asesinad@s por nuestro estilo de vida. El ave que vive en el árbol, vuela y juega bajo la lluvia, es vista como sucia y salvaje por aquella que vive en su jaula de oro. No tenemos grandes posesiones materiales, más si, cosas invaluables como el libre albedrio. Somos nómades, no tenemos nacionalidad, jefe , horarios, eso no gusta muchas veces, casi tod@s l@s viajer@s estuvimos detenidos por la policía solo por malabarear en semáforos, actuar en una plaza, hacer música en un transporte, o simplemente ser, existir con nuestros aspectos poco comunes.

La libertad es más poderosa de lo que parece, eso incómoda. Much@s  de l@s artistas callejerxs que ven, renunciaron a su trabajo, a su monótona rutina, dejaron todo y salieron al mundo.

El estado nos quiere dóciles, obedientes, estereotipados, dividxs entre naciones y pares, así somos más fáciles de manejar.

LXS ARTISTAS CALLERXS EXISTIMOS ANTES QUE EL ESTADO, SOBREVIVIMOS A TODOS LOS GOBIERNOS… SOMOS ALTA PLAGA.

Acerca de Francisco Palma 1 Article
Mi nombre es Francisco Palma. Más por todas partes me conocen por mi apodo, Patú. Artista callejero. Nací y pasé la primera parte de mi vida en Viedma, Río Negro, Argentina.

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